El franquismo y la censura

domingo, 17 de noviembre de 2013

El franquismo y la censura

El 1 de diciembre de 1977, el BOE anunciaba oficialmente, y por decreto, que el primer gobierno del presidente Adolfo Suárez suprimía la censura definitivamente. Se ponía así fin a cuarenta años de cortes en las películas, pero también se acababa con el martirio al que dibujantes y cartelistas tan prestigiosos como Jano, Soligó o Mac habían estado sometidos.

Decenas de profesionales del diseño y la ilustración se pasaron media vida subiendo los escotes a las grandes divas de la pantalla e intentando, inasequibles al desaliento, "colar" algún dibujo más atrevido. A veces lo consiguieron.

El escote de Ava Gardner en los años 50 resultó intolerable para la...
Ava Gardner 
Estrellas de cine como Joan Crawford o James Cagney, que habían mostrado su apoyo a la causa republicana durante el conflicto bélico, fueron declarados persona non grata. Sus rostros podían aparecer en el cartel de una película, pero no su nombre. 

Y es que la tijera censora no dio abasto durante la dictadura. Y el cine, con sus fotogramas insinuantes o provocadores, fue un gran generador de quebraderos, siendo además el principal entretenimiento que tenía la sociedad tras la Guerra Civil. Los censores se cuidaban mucho de que en las películas que se exhibían en España hubiese influencias negativas con materias como la religión, la política, el ejército, la prostitución, el divorcio o el adulterio.



La censura tenía  dos niveles: por un lado estaba el material destinado a los empresarios cinematográficos que habían de contratar la película para exhibirla, y luego la publicidad masiva que habría de llegar al gran público. En el primero de los casos la permisividad era mayor.Aquí se permitían más escotes y más piernas. Ahora bien, en los programas de mano que llegaban al pueblo llano, ahí la censura era absolutamente férrea. 



Curioso el tema de la censura local, o la "censura de la censura". Había lugares en España en los que el comité censor local se llevaba las manos a la cabeza de la permisividad que habían tenido sus colegas a nivel nacional, y se veían obligados a poner tachones en zonas conflictivas. 

En la película El caballero Adverse, el diseñador logró, esta vez sí, meter un gol en toda regla a la censura. La pomposa forma del cartel esconde camuflado un pene en estado de erección.

Más información en el libro  La censura franquista en el cartel de cine (Notorius ediciones, que saldrá a la venta la primera semana de diciembre.

El sexo llegó a convertirse en una verdadera obsesión y fue perseguido con todas las armas al alcance de los censores. Dibujantes y empresarios tenían que hacer malabares para que los carteles se asemejasen lo más posible a la realidad americana, inglesa o francesa. No siempre con mucho acierto. 

Se subían los escotes, se tapaban las piernas y se evitaban camas. “Se prohibían películas y se cortaban fotogramas, pero tan importante como controlarlas era hacerlo con la publicidad cinematográfica. Grandes estrellas de Hollywood que abrazaron la causa republicana —James Cagney, Joan Crawford o Robert Montgomery— vieron como sus nombres desaparecían de los carteles de cine españoles mientras que títulos que pudieran dar lugar a dobles intenciones no deseadas eran cambiados”, señala Llopis.

Portada del libro La censura franquista en el cartel del cine

Llopis ha empleado más de tres décadas en adquirir los carteles, programas de mano, revistas que permitiesen ver el trabajo de los dibujantes de la época y los censores. “No ha sido nada fácil porque muchos documentos estaban perdidos y ha habido seis de ellos que no he logrado conseguir y que figuran en el libro gracias a la cesión de sus propietarios”.

Junto a los carteles de películas se muestran portadas de revistas, tebeos, novelas, noticias de prensa, fotografías, tarjetas postales, álbumes de cromos de censores que se transformaron en diseñadores de ropa para servir a la moral del régimen. Esther Williams, Ava Gardner, Marilyn Monroe, Rita Hayworth, Sofía Loren o Gina Lollobrigida aparecían en España con vestidos que en nada se asemejaban a los originales.


La idea surgió una mañana de domingo en el Rastro de Madrid. Llopis estaba con su puesto de carteles, postales, programas de cine y se acercó una persona que tenía un programa de la película Camino de Santa Fe, que había pasado la censura en toda España excepto en Burgos. El arzobispado de esa localidad obligó a camuflar el beso de Errol Flynn a Olivia de Havilland con un sello. Quien le hablaba era el propietario del cine Cordón de Burgos quien se comprometió a enseñarle el programa. “Le esperé muchos domingos hasta que apareció de nuevo y cuando lo vi pensé que debía hacer un libro. Lo que no imaginé es que iba a tardar tanto. Empecé en 1985 y hasta ahora”, señala este coleccionista y librero

Más ejemplos de la censura en España:

Los editores del álbum de cromos que se ve a la derecha usaron la imagen promocional de Gilda (Charles Vidor, 1946) de la izda. Eso sí, tapándole el muslo y el vientre y borrando el cigarrillo de Rita Hayworth.



En la década de los años 50, los censores decidieron añadir un trozo de vestido a la altura del pecho de la estrella estadounidense Marilyn Monroe con el resultado que puede verse en la imagen izquierda.


A la derecha, portada de la guía promocional de El hijo pródigo (Richard Thorpe, 1955); a la izda., cartel del estreno en España, de 1958. A Lana Turner le han cubierto el escote, el vientre y los muslos, pero el adecentamiento llega también a las señoritas que aparecen en el lado inferior derecho. 

El hijo prodigo y la censura no podía permitir que la actriz enseñase tanto cuerpo en el cartel.

Dos programas de mano idénticos de Muere una mujer (Mario Camus, 1956) de no ser porque a la bella rubia dibujada por Viciano le han ocultado el enorme busto con una especie de estola de piel.


A la izquierda, un plano de la secuencia de Dos pasiones y un amor (Anthony Mann, 1956) que ilustró el programa de mano (dcha.). A Joan Fontaine le cubrieron los hombros y le quitaron la copa; a Sara Montiel le subieron el escote.

Esta imagen de Sara Montiel ilustraba una información sobre la visita de la actriz manchega a la Mostra de Venecia en 1958. A la izda. se ve tal y como apareció en la revista turca Hayat; a la dcha., como apareció en la española Primer plano. Nótese el escote.


La actriz italiana Sophia Loren posa en una postal promocional en la década de los 50. A la dcha., la imagen original. A la izda., la versión retocada a la altura del busto que se comercializó en España.








Cartel de Una chica tan decente como yo de François Truffaut y cartel original en Francia de la película de Frabçois Truffaut.




 Cartel de Ese desinterado amor y  no pasó la censura y aquí vemos a la actriz protagonista vestida.

Cartel original de Viva las Vegas y  Cartel que se exhibió en España.

 Cartel anunciando la película Chcales del mar y demasiado cuerpo al descubuierto, un vestido cubrió el cuerpo de la actriz.

 Cartel origonal de Amor a la inglesa y ni en la cama, ni desnudándose. Los actores protagonistas aparecen en el cartel de vestidos.

 Una joven Ornella Mutti con escasa ropa em Apasionada y en este cartel con dos hombres mirándola.
La explosiva Ursula Andress saliendo del agua para enfrentarse a Sean Connery, agente James Bond. Los españoles se quedaron con las ganas de ver a Ursula Andress con uno de los bikinis más famosos de la historia del cine. Se tuvieron que contentar con ver a la actriz con este bañador



 Ni Disney se salvó la censura. Aventuras del pato Donald y aparece  granada en mano para evitar que el dibujo tuviese el puño levantado.



Fuente: EL MUNDO.es, El País.es

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