50 años sin Jean Cocteau

viernes, 11 de octubre de 2013

50 años sin Jean Cocteau

Se cumplen cincuenta años de la muerte de Jean Cocteau. Su vida y su obra se desplegaron por múltiples caminos a lo largo del siglo XX desde que hizo su entrada en el mundillo artístico parisino en 1908. A partir de ese momento, Cocteau puso tanto cuidado en su imagen como en su actividad artística. París era la capital del arte mundial y allí el joven poeta conoció a gente como Stravinsky, Picasso, Proust o Satie. Diaghilev, el empresario de los ballets rusos donde triunfó Nijinsky, le lanzó una propuesta a modo de desafío: "Sorpréndame".


A lo largo de los años 20 su actividad es incesante y en los más diversos campos. Escribe poesía, teatro y novela, pinta y al final de la década dará el salto al cine con Le sang d’un poete, uno de los films de vanguardia más radicales. En él, Cocteau refleja todas sus obsesiones: el poeta como ser capaz de viajar a otros mundos, el dolor y la dificultad de la tarea creadora, amén de la inclusión de aspectos biográficos.

El testamento de Orfeo es su despedida del cine y una especie de acta de su obra. Realizada en 1960, el propio Cocteau, con más de setenta años, es el protagonista absoluto de la película, que sería su versión personal personal de La divina Comedia. El poeta se mueve a lo largo del espacio y del tiempo, se reencuentra con sus personajes y da pequeños papeles a amigos y conocidos, como Yul Bryner, Jean Pierre Leaud o Picasso.

A pesar de que en el ingente caudal de la producción de Jean Cocteau el cine no sea una de las actividades más caudalosas, sus trabajos cinematográficos son la suma de todas sus inquietudes, desde las plásticas a las dramáticas, sin olvidar en ningún momento la más importante de todas, la poesía.

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