El debut de Orson Welles: Too Much Johnson

jueves, 8 de agosto de 2013

El debut de Orson Welles: Too Much Johnson

El debut de Welles como realizador fue con Hearts of Age, una parodia de ocho minutos que codirige con su amigo William Vance en 1934, y que puede verse en YouTube.

Pero el verdadero debut de Welles en el cine fue tres años antes de Ciudadano Kane. El cineasta pretendía grabar Too Much Johnson para proyectarla en Broadway con su compañía Mercury Theatre, la misma con la que había saltado a la fama tras la emisión de «La guerra de los mundos», y en la que participaron algunos actores como Joseph Cotten, al que quería poner la película por su cumpleaños. Pero Welles nunca terminó la edición de la gran cantidad de imágenes que había tomado para Too Much Johnson, por lo que cuando el espectáculo teatral abandonó la ciudad, Welles apartó la película y se olvidó de ella.


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Según reconoció Welles en una entrevista hace 30 años, él se encontró con el material de nuevo en su casa de Madrid. «No puedo recordar si lo tuve todo el tiempo y lo saqué del fondo de un baúl, o si alguien me lo trajo, pero allí estaba», recordaba el cineasta. «Lo proyecté y resultó estar en perfectas condiciones, sin un rasguño y en una calidad óptima». Pero cosas del destino, durante un viaje de Welles un incendio destruyó su casa y la mayor parte de lo que había dentro. Too Much Johnson, se había perdido para siempre.

O eso se creía. La película ha reaparecido en el almacén de una empresa de transporte en Pordenone, una ciudad portuaria del norte de Italia, donde el material había sido abandonado en algún momento de la década de 1970. Muchas películas antiguas aparecen regularmente en circunstancias similares, lo que sólo se explica a que es preferible desecharlas antes que dejarlas abandonadas al olvido, pues el nitrato del que están hechas es más inestable a medida que envejece.

Para rematar la historia, en Pordenone se encuentra Cinemazero, una organización cultural que examina regularmente películas clásicas, y que presenta Le Giornate del Cinema Muto, una reunión de expertos y cinéfilos dedicados remover en los rincones más misteriosos de la historia del cine.

Esto ha deparado que el estreno de Too Much Johnson sea programado para el 16 de octubre de este año durante el festival que comienza el 5 de octubre. Además, si a fundación encuentra financiación ofrecerá la película por Internet a finales de año.


Fotograma de 'Too Much Johson', la cinta muda de Wells aparecida

Las partes analizadas de Too Much Johnson sugieren a un joven Welles que da muestras de su talento, con imágenes inconfundiblemente suyas, composiciones muy cortas, y un uso frecuente del «ángulo heroico», el posicionamiento de la cámara para mirar al actor como si fuera una estatua sobre un pedestal.

En Too Much Johnson nos encontramos con una comedia de enredo en la que un mujeriego llamado Augusto Billings lleva una aventura extramatrimonial bajo el nombre de Joseph Johnson, identidad que cree falsa pero que realmente existe y que pertenece al dueño de una plantación en Cuba, al que conoce cuando huye del marido de su amante.

“En el semisótano tenía una sala de montaje con dos moviolas donde iba montando las tres o cuatro cosas que siempre estaba haciendo al mismo tiempo", recuerda Enrique Laguna, meritorio en el rodaje de Campanadas a medianoche, película que Welles rodó en España. “Empezaba muchas cosas que no terminaba”, no planificaba nada pero, como todos los genios, llegaba, encuadraba y le salían cosas muy bonitas; ese chalet se prendió fuego y, aparte de lo que tenía de El Quijote, se perdió también esa película”.


Por razones que no están claras el metraje fue desechado. Como la obra no tiene mucho sentido sin ella se tomó la decisión de no llevarla a Broadway, para gran decepción de Welles.

Para Simon Callow, director y biógrafo de Welles, el desarrollo más importante del cineasta vino después de la filmación, con Welles encerrado con una unidad de edición en su suite del St. Regis en Manhattan, en un intento desesperado para montar la película a tiempo y salir de la ciudad con la obra puesta a punto.

«Lo mejor que le pasó en Too Much Johnson fue que descubrió la edición, y comenzó a ver las posibilidades que tenía», apuntilló Callow. «Sospecho que en ese momento perdió por completo el interés por la producción, pero ójala hubiera continuado su autoeducación en el celuloide».


fuente: ABC

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