Recordando a Katharine Hepburn

domingo, 29 de junio de 2014

Recordando a Katharine Hepburn

Kate
Hoy se cumplen 10 años del fallecimiento de Katharine Hepburn, síntesis de talento, belleza y carácter. Su muerte supuso la perdida  de "un tesoro" nacional y las luces de Broadway se apagaron en su honor. Como Kate no habrá ninguna igual, fue querida y será recordada por varias generaciones.

El día de su muerte provocó un profundo dolor en los Estados Unidos, la noticia del fallecimiento de la legendaria actriz de Hollywood, a los 96 años, en su casa, en el Estado de Connecticut. causó una lluvia de elogios, desde el presidente George W. Bush, que la definió como "un tesoro nacional" hasta Elizabeth Taylor, que reconoció haber sentido "envidia" por la actriz, se hizo escuchar durante todo el día de ayer.

Su estrella en una baldosa del Camino de la Fama de Hollywood amaneció ese día cubierta de flores, velas, cartas afectuosas y hasta un pequeño Oscar, de esos que se venden por pocos dólares en los negocios de la zona, que apareció con una tarjeta y la leyenda "best mom" (la mejor mamá).

Si bien a pedido de su familia el funeral de esta actriz que odiaba las entrevistas, las fotos y los autógrafos se realizó en privado, muchas personalidades del espectáculo hollywoodense le rindieron tributo a esta estrella que todavía hoy ostenta el récord de haber ganado cuatro Oscar.

El presidente Bush dijo: "Katharine Hepburn nos deleitó con su talento único durante seis décadas. Fue conocida por su inteligencia y será recordada como uno de los tesoros de esta nación". Pero, la primera estrella de Hollywood en recordarla, ante la prensa fue otra gran diva, Elizabeth Taylor, que compartió cartel en la película De repente el último verano (1959), reconoció: "Cada actriz en el mundo deseaba ser como Katharine Hepburn. Todas la mirábamos con reverencia. Hasta sentíamos cierta envidia".

Una de las declaraciones más conmovedoras fue la del actor Christopher Reeve, el famoso Superman, que hacía años que permanecía postrado en una silla de ruedas tras su caída de un caballo. Reeve recordó la época en la que trabajó en Broadway con la "gran dama": ella lo tomó de la mano sin aires de diva y le dijo: "Muchacho, ahora vas a mostrar lo que tienes adentro".

"Katharine era un ser humano extraordinario, una gran actriz, una espectacular presencia en el cine estadounidense y una verdadera dama -dijo Sidney Poitier, que actuó con ella en Adivina quien viene esta noche (1967)-. "Trabajar con ella y con Spencer Tracy fue la más importante experiencia de mi carrera, ellos eran dos gigantes."

"Hepburn es la persona que puso pantalones a las mujeres, literal y figurativamente. Es la estrella más grandiosa, la actriz más grandiosa que Hollywood haya producido hasta ahora", dijo su biógrafo, Christopher Andersen.

Kate había nacido en un hogar de clase media; su padre era médico urólogo; su madre, una militante feminista; tenía grandes dotes dramáticas: podía ser enérgica, pero también sutil. No sería exagerado afirmar que Katharine Hepburn nació en un acto de rebeldía, dispuesta a implantarse en un mundo donde a la mujer se le reservaban papeles secundarios.

Dentro del ambiente de Hollywood era considerada rara. Nada de lo que ella tenía correspondía al ideal de belleza, de fascinación o de capacidad dramática que imperaban en la Meca del Cine.
Hepburn & Cikor

Pero esta mujer demasiado delgada, cubierta de pecas y que con los años llegó a tener el clásico tipo de anglosajona arrugada y huesuda, desplegó desde su primera película, Doble sacrificio, un genio personal. Revelaba una emoción a flor de piel que parecía conmoverla en escenas dramáticas, con una voz que se acercaba a lo imperioso, pero también sutil y envolvente para confidencias más íntimas.

Irradiaba un divismo encantador, apoyado en hermosos gestos de manos y posturas personales; demostró una gran capacidad para la comedia que coincidió con la era de mayor brillo de ese género y mostró sin esfuerzos un medido control para alcanzar el patetismo y sostenerlo con un rostro estremecido y una voz quebrada. "Lo vital para el artista es sentir vida dentro de sí. Si lo consigue podrá proyectar su acción a través de la pantalla, igual que a través de las candilejas", expresó la actriz.


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