Entrevista a Pia Lindstrom

lunes, 15 de julio de 2019

Entrevista a Pia Lindstrom

Entrevista en exclusiva  a La Otra Crónica de El Mundo, desde Nueva York,  a Pia Lindström, la primogénita de Ingrid Bergman, que recuerda el escándalo que produjo la relación de su madre con Roberto Rosellini hace 70 años:

En 1939, su madre llegó a Hollywood para firmar un contrato de siete años con el productor David O. Selznick. Muchos de sus compañeros se quejaron de la tiranía de los estudios, ¿en algún momento su madre sintió que fuera una esclava del 'star system'?

Jamás. Fue un gran sistema y seguramente lo sería hoy en día. Entre los años 30 y 50, los jóvenes actores no tenían una educación y los estudios invertían mucho dinero en enseñarles a caminar, maquillarse, vestirse, posar ante la cámara... De esta manera tenían un control y era la manera de crear una estrella. Mi madre fue proyectada como una chica buena y vulnerable, había sido monja (Las campanas de Santa María) y santa (Juana de Arco), era la good girl. Cuando salían por la noche lo hacían con un acompañante adecuado y, si se emborrachaban, se tapaba porque había que proteger la inversión. Conseguían el look perfecto para cada uno. No como ahora, que visten de cualquier manera, se les fotografía bebidos, etc...

Luz que agoniza (1944) fue la primera colaboración de Ingrid con Hitchcoc [error del entrevistador: película de George Cukor]¿Fue un depredador sexual tal y como le denomina Tippi Hedren?

Mi madre le quería muchísimo. Hicieron varias películas juntos y nunca comentó nada sobre si Hitchcock intentó flirtear con ella o cualquiera de esas cosas sin sentido que la otra actriz dijo sobre él muchos años después. Yo también le conocí bastante, al igual que a su hija, y de ninguna manera fue un depredador sexual, pero sí era un depredador con la comida. ¿Sabías que en vez de nevera tenía una habitación frigorífica en la que entrabas para elegir la carne, las salchichas...? Nunca había visto nada parecido. Décadas después la gente trató de deshonrar su reputación.


Tras el escándalo, ¿cómo vivieron la época de los paparazzi?

Recuerdo que me mudé a Italia y viví durante casi cuatro años con mis hermanos. Fue aterrador. Los paparazzi son una mafia. Y la gente quería tocarte, arrancarte la ropa, gritaban, se tiraban encima del cristal delantero del coche y el chófer no podía moverse. Éramos unos niños. Fue desalentador.

Y con Anastasia (1956) llegó su resurrección.

Durante mucho tiempo estuvo esperando la historia adecuada. Roberto no quería que hiciera películas con otros directores, pero se estaba separando de él y ya podía ser libre para elegir. Cuando Anatole Litvak (director) habló con mi madre sobre Anastasia, en seguida comprendió que era una historia que podría reflejar la suya propia: una mujer que había sido abandonada, repudiada y que finalmente se la reconoce como alguien de la nobleza por su auténtica forma de ser. Y por ese papel ganó su segundo Oscar. Volvió a ser una reina en América.

Fuente: El Mundo

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