An american movie legend Kim Novak

martes, 3 de enero de 2017

An american movie legend Kim Novak

Marilyn Pauline Novak tuvo que cambiarse el nombre para hacerse un hueco en la industria cinematográfica porque ya había otra Marilyn en el negocio, Marilyn  Monroe. De este modo nació Kim Novak, como nacen tantas actrices que se inventan, o alguien inventa para ellas, un nombre artístico para alcanzar el estrellato. Novak, célebre por su trabajo con Hitchcock en Vértigo, vive actualmente retirada en un rancho de Oregón y asiste de vez en cuando a festivales de cine y programas de televisión.

En 1954 se trasladó a Los Ángeles y empezó su carrera cinematográfica. Es el productor de la Columbia, Harry Cohn, quien le sugirió el cambio de nombre. Se le abrieron las puertas del éxito con Picnic de Joshua Logan, al lado de William HoldenLa cúspide de su carrera está en Vértigo (1958), un título que desbancó a Ciudadano Kane como mejor filme de la historia según un baremo del British Films Institute’s en el 2012, cuando la cinta de Orson Welles ostentaba el primer puesto desde el 1962. 



Hitchcock articuló el arquetipo femenino modelando a Kim Novak a su antojo. La historia presenta al personaje de James Stewart, tan atento como estupefacto, frente a Madeleine, primero, y Judy, después, en un juego de suplantación de personalidad y profundas sutilezas psicológicas que la actriz transmitió con precisión. Novak ha explicado que para preparar las escenas emocionales Stewart necesitaba concentrarse en si mismo... hasta que, poco a poco, cuando estaba a punto, salía de su soledad. Entonces le cogía la mano, ella se la apretujaba y de este modo ambos alcanzaban la intensidad del momento. Con James Stewart también rodó Me enamoré de una bruja. El filme de Hitchcock le sirvió para el personaje posterior de La misteriosa dama de negro, con guión de Blake Edwards.

Sobre la relación con Hitchcock se ha escrito de todo, que si hubo humillación, que si se admiraban mutuamente... Sí que hubo una tensa discusión sobre el vestuario que el director tenía pensado para el papel. Kim Novak odiaba el traje chaqueta gris y los zapatos negros que le tenían preparados porque no quería renunciar a la imagen que tenía de actriz rubia y sex symbol. Hitchcock dejó que se lamentara y al final sentenció que el vestuario y el peinado eran perfectos para la construcción del personaje. Así fue.




Ahora vive junto a su segundo marido, el veterinario Robert Malloy, se dedica a la cría de caballos y llamas y cultiva su afición a la pintura. Padeció un cáncer de mama, del que está curada, y ha hablado abiertamente de la depresión bipolar que se le diagnosticó cuando ya no estaba en Hollywood y de la que se está medicando. La enfermedad, según ha manifestado, la ayudó en los momentos máximos de su profesión pero también acentuó sus desengaños. Se ha sometido a retoques de estética por los que ha recibido críticas pero conserva a sus 83 años los rasgos de la mujer arrebatadora que fue. Pese a haberse retirado en los noventa, Novak aún se pondría frente a la cámara si le ofrecieran un buen guión.

Fuente: La Vanguardia

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