Las verdaderas estrellas de cine clásico

viernes, 25 de diciembre de 2015

Películas para Navidad

El mago de Oz, dirigida por Victor Fleming en 1939, es el viaje fantástico de una jovencita de Kansas y su perrito hacia un mundo mágico plagado de personajes inverosímiles, cuya intervención en el reino de Oz será definitiva para librarlo del acoso de las brujas que lo atemorizan. «Una deliciosa y maravillosa obra que hizo que los ojos de los jóvenes brillaran y trajo un silencioso brillo de diversión a los más sabios de los viejecitos», dijo The New York Times. La producción, de la que se estrenó una precuela en 2013 (Oz, un mundo de fantasía), ganó dos premios Oscar.

Dirigida por David Hand en 1942, de Bambi se dijo que tenía «colores que sorprenderán incluso al propio espectro, donde los artesanos de dibujos animados de Disney han recreado un bosque que centellea y brilla y se oscurece por completo por arte de magia» (The New York Times). Es la película clásica de Disney por excelencia, sin menospreciar otros clásicos como El libro de la selva o Blancanieves. Una historia sobre un tierno cervatillo que pierde a su madre con todo un mundo por descubrir.

Mary Poppins


Mary Poppins, de Robert Stevenson, es la mágica cuidadora interpretada por Julie Andrews, que incluye de forma innovadora fotogramas reales con otros animados. Es otro de los clásicos infantiles imprescindibles para recuperar esta Navidad, que tiene además el marchamo de los cinco Oscar que se llevó, de nuevo con la marca de Disney.

Fuente: ABC

domingo, 20 de diciembre de 2015

Errol Flynn y España

La llegada de Errol Flynn en 1950 a Mallorca bien podría ser el guion de una de sus películas. Tras casarse en Montecarlo —ciudad en la que las estrellas de la época dorada de Hollywood disfrutaban de vacaciones y sonadas fiestas—, viajaba en barco con su tercera esposa, Patrice Wymore, camino de Gibraltar cuando una tormenta obligó a desviar el Zaca hasta Pollença. La belleza del primer amanecer en Mallorca amarró al actor a la isla durante la última década de su vida. Años en los que Flynn enseñó las bondades de la zona a ilustres amigos como Ava Gardner, Rita Hayworth, Orson Welles, John Wayne o Tyrone Power. La Ibiza de hoy, plagada de famosos, poco tiene que envidiar a los veranos hollywodienses mallorquines de los cincuenta.

Con la idea de rescatar el pasado, Roser Amills ha escrito El ecuador de Ulises. “Me sabe mal que los mallorquines no tengamos la autoestima suficiente como para añadir la presencia de estos grandes actores a la historia de la isla”, dice tras bucear en las memorias del actor, las noticias publicadas hace 60 años y escuchar las “batallitas” de algunos vecinos de Palma. La novela -contada por el personaje ficticio Miquel Bibiloni (basado en el abuelo de la autora)- recoge la estancia en la isla de “un actor del que se tuvo que suavizar su pasado porque había hecho tantas cosas en su vida que no era creíble”. Antes de ser uno de los mitos sexuales de Hollywood, fue deportista olímpico, pescador de perlas, buscador de oro, castrador de animales e incluso viajó a España para luchar con los republicanos en plena Guerra Civil, algo que le puso en la lista negra de la dictadura y que estuvo a punto de costarle la expulsión de la isla.

Flynn y su mujer (a la izquierda), en una fiesta celebrada en la cubierta del 'Zaca' atracado en aguas mallorquinas.
Flynn y su mujer

Una novela llena de historias reales que despertó el interés de Ventura Sala. Su padre fue uno de los tripulantes del yate Zaca, y su niñez está plagada de anécdotas junto al actor. Sala —que tiene recopiladas más de 500 páginas con información y fotos de la época— recuerda que aprendió a nadar y que destrozó parte de la cocina al disparar una de las escopetas guardadas en un armario. Flynn le impuso el sobrenombre de Pequeño Bandido al intentar besar a su hija Arnella, de quien heredó desde el andador hasta sus juguetes. “Tenía problemas con la bebida, pero mi padre me hablaba de él como un buen patrón y buena persona”. “Al principio, su presencia era como un boom. Aunque estuvo tanto tiempo en la isla que ya algo era algo normal verlo en el muelle, desayunando o de copas”, cuenta Sala. “Además, era muy accesible. No como Michael Douglas”, puntualiza. Wymore se integró tanto en la vida mallorquina que terminó cantando boleros y actuando en el Tito’s, que también pisó Marlene Dietrich.

“Tanto Flynn como las otras estrellas se relacionaron de una manera absolutamente cercana con los mallorquines. Lo que les resultaba atractivo era ir a tiendas y restaurantes sin ser molestados”, le da la razón Amills. Para sus vacaciones y fiestas se iban a Montecarlo, Marruecos o Cuba; en Mallorca encontraban la paz. Pero tampoco faltaban los saraos y los escándalos, que contrastaban con la rígida vida impuesta por la dictadura. Flynn fue uno de los primeros objetivos de los tabloides y Mallorca, su refugio de los problemas con las mujeres y el acoso de la Warner y los acreedores. La vida del Robin Hood del celuloide se ajustaba más a la tormenta que a la calma, y precisamente una le llevó hasta Mallorca con el Zaca, que significa paz en somoano. Nombre premonitorio de lo que encontraría Flynn en la isla.

Fuente: El País

sábado, 19 de diciembre de 2015

Edith & Marlene

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de Edith Piaf, gran amiga de Marlene Dietrich.


En el minuto 1:12 de este tráiler de la película podemos ver a las dos amigas, tras una actuación de Piaf. Marlene afirma que la voz de Edith le hace llorar, su voz es el alma de París.

   

 Aquí se puede ver a Marlene Dietrich en la boda de Edith, como madrina.