Las verdaderas estrellas de cine clásico

miércoles, 17 de octubre de 2018

Centenario del nacimiento de Rita Hayworth

Nació el 18 de octubre de 1918, en el seno de una familia de emigrantes

Bien saben los agentes de los artistas que detrás de un buen nombre radica buena parte del éxito. Así lo vio Edward Judson, un vividor con contactos en la industria cinematográfica con el que Rita se casó cuando solo tenía 19 años con la intención de escapar de los abusos a los que la sometía su padre desde la niñez (se la llevaba de gira y la presentaba como su mujer). Hasta entonces Rita había sido Margarita Carmen Cansino. Una niña que había nacido el 18 de octubre de 1918 en Nueva York en el seno de una familia de bailarines. Su padre (Eduardo Cansino) había nacido en la localidad sevillana de Paradas y su madre (Volga Margaret Hayworth) tenía orígenes irlandeses e ingleses.

No era pelirroja y se sometió a depilación eléctrica para apartar el pelo de su frente

Rita no era pelirroja natural. Su primer marido, Edward Judson, no solo le cambió el nombre; también su apariencia, convirtiéndola en la mujer más deseada de Hollywood. Su melena negra tornó a pelirrojo fuerte, su cuerpo se sometió a estrictas dietas de adelgazamiento y soportó dolorosas sesiones de depilación eléctrica definitiva para retirar de su frente el pelo, exagerando lo que se conoce como 'pico de viuda'; permitiendo así intensificar aún más su mirada y restar sus rasgos latinos.

Nació el 18 de octubre de 1918, en el seno de una familia de emigrantes

Nunca pudo cantar en sus películas

Aunque era una gran bailarina, y se preparó durante años para mejorar como cantante, nunca le permitieron desarrollar ese don en sus películas; algo que siempre le causó un gran dolor. En Gilda, la película con la que se convirtió en el incuestionable mito sexual de la época, las canciones fueron interpretadas por la canadiense Anita Ellis. Eso sí, nunca antes una mujer se había quitado un guante de forma más sexy. ¿Quién le iba a reprochar el playback?


Cinco maridos y muy poco amor

«Todos los hombres que conozco se acuestan con Gilda, pero se levantan conmigo» dijo durante su matrimonio con Orson Welles, tal vez el amor de su vida pese a los engaños por parte del actor y director estadounidense, que llegó a confesar que la Hayworth le aburría. Tal vez por ello le cortó el pelo, la tiñó de rubio platino y la convirtió en la mala malísima de La dama de Shanghái. Antes de finalizar el rodaje la pareja ya se había roto. Ni siquiera la transformación que sufrió Rita sirvió para ganarse al público, que dejó pasar el film sin mucho entusiasmo. La actriz se casó otras cuatro veces, pero no consiguió ser feliz con ninguno: con Edward Judson a los 18 años, con el príncipe irání Alí Khan, con el cantante y actor Dick Haymes y con el director James Hill. Tuvo dos hijas Rebeca, con Orson Welles, y Yasmine con Khan.

Se casó con un príncipe antes que Grace Kelly

En un viaje al Líbano conoció al príncipe Ali Khan, que se convirtió en su tercer marido el 27 de mayo de 1949. La boda se celebró en Cannes y contó con 500 invitados, que degustaron 50 libras de caviar y 600 botellas de champagne junto a una piscina llena con agua de colonia. Antes que Grace Kelly, Rita Hayworth se había convertido en la primera actriz de Hollywood en entrar a formar parte de una familia real. De aquel matrimonio, y siete meses después de la boda, nacería Yasmine, la única hija del príncipe. El matrimonio terminó dos años después a consecuencia (una vez más) de las infidelidades de Khan.

Nunca fue una mujer fatal.

Su imagen de mujer fatal, de sex-symbol, nunca fue acorde con la realidad. Fuera del plató era una mujer reservada y tímida. Al inicio de su carrera, lloraba cada vez que tenía que hablar delante de la cámara. Su falta de cultura (a su padre, la educación de su hija le parecía una pérdida de tiempo) le causó siempre una gran inseguridad. Sufrió malos tratos y abusos sexuales por parte de su padre, y varios de sus maridos repitieron en múltiples ocasiones la sonora bofetada que recibió en Gilda por parte de Glenn Ford.

Los Oscar no la nominaron ni una vez

Los Oscar no la nominaron ni una vez

A pesar de actuar en 21 películas y de ocupar el puesto 19 en la lista del American Film Institute de las grandes estrellas del Séptimo Arte, nunca fue nominada al Oscar. Además de Gilda, que la convirtió en la mujer más deseada de la época (la película fue considerada en España «gravemente peligrosa» por la escena del guante), cosechó grandes éxitos con otros films como Solo los ángeles tienen alas (1939, Howard Haws), Sangre y arena (1941, con Tyrone Power y Linda Darnell), las comedias musicales Desde aquel beso (1941) y Bailando nace el amor (1942), ambas con Fred Astaire; y Las modelos (1944), con Gene Kelly y Philp Silvers.

Falleció a los a los 68 años a causa de la enfermedad de Alzheimer

Rita Hayworth comenzó a sufrir un alzhéimer prematuro a los 50 años. Los pequeños despistes y olvidos de guion se confundieron, por un error en el diagnóstico médico, con el alcoholismo. Veinte años más tarde falleció de este mal, medio arruinada y bajo los cuidados de su hija Yasmine, que no se separó de ella hasta su muerte. Está enterrada en el cementerio de Holy Cross, en California, y portaron su féretro los actores Ricardo Montalbán, Glenn Ford, Don Ameche y el coreógrafo Hermes Pan. Con ella falleció uno de los principales iconos de la época dorada de Hollywood, una mujer sin igual que nunca deseó ser un mito erótico, que nunca quiso ser Gilda.

Falleció a los a los 68 años a causa de la enfermedad de Alzheimer

miércoles, 10 de octubre de 2018

Días de cine clásico en La 2

Hoy en La 2 de RTVE se emitirá El Padrino de Francis Ford Coppola. 

Según se explica en la web, cada miércoles podremos ver un clásico. Además, antes de la emisión de cada película habrá un reportaje introductorio que pondrá en contexto la obra y dará información y datos de interés para los cinéfilos.





Más información en Días de cine clásico.

martes, 14 de agosto de 2018

Encuentran el desnudo de Marilyn Monroe en su última película

marilyn monroeSe daba por perdida. Se pensaba que había sido destruida en un cuarto de montaje con el resto del celuloide descartado. Y al final estaba en una lata dentro de un despacho cerrado. No era una leyenda: Marilyn Monroe rodó en 1961 una secuencia con desnudo para Vidas rebeldes (The Misfits), la película de John Huston que supuso la última aparición de la actriz en la gran pantalla, antes de morir, a los 36 años, el 5 de agosto de 1962.

De aquella secuencia existía testimonio gráfico, material de fotofija, en el que se veía a Monroe cubierta solo con una sábana ante Clark Gable en una cama. Los testigos aseguraban que la acción proseguía con ella dejando caer la tela. Ahora el escritor Charles Castillo, que ha estado investigando en la vida de la estrella para su libro Marilyn Monroe: The Private Life of a Public Icon (St. Martin’s Press), asegura haber encontrado esa secuencia, que Huston descartó porque pensó que era innecesaria para la historia. Castillo entrevistó a Curtice Taylor, hijo de Frank Taylor, el productor de Vidas rebeldes, fallecido en 1999, y él le dio acceso al despacho de su padre, que había permanecido clausurado desde su muerte. Según su vástago, Frank Taylor pensó que aquel material era lo suficientemente importante como para conservarlo. Castillo, en las entrevistas de promoción del libro que se pone a la venta mañana martes, ha comentado que Curtice Taylor no ha decidido qué hacer con el metraje encontrado. Si la secuencia se hubiera mantenido en el montaje definitivo, habría sido el primer desnudo de una estrella estadounidense en una película sonora de una major, los estudios de Hollywood.

Vidas rebeldes es, además, un western muy especial, empezando porque fue la última película que rodaron dos de sus protagonistas: Monroe y Clark Gable, que falleció 10 días después de acabar el rodaje de un infarto de miocardio. El drama, que describe la pugna de tres vaqueros por llamar la atención de una bella mujer, fue filmado en el desierto de Nevada y el rodaje se convirtió en una olla de sufrimiento burbujeante. Gable estaba gravemente enfermo; Monroe atravesaba una de sus legendarias etapas de autodestrucción, sumida en alcohol y medicamentos, mientras se hundía su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller, que había escrito el guion, y el otro actor principal, Montgomery Clift, malvivía enganchado a las drogas con las que intentaba apaciguar el dolor que nacía de su rostro, destrozado años antes en un accidente de tráfico. Tras Vidas rebeldes, Clift solo aparecería en tres películas más. Y sin embargo John Huston supo coger todo ese pesar y convertirlo en un canto a la melancolía, gracias a la mirada nueva de esa chica que viaja a Reno para divorciarse y acaba conociendo a un grupo de vaqueros, cazadores furtivos de caballos salvajes. De todo aquello levantó testimonio la agencia Magnum, que envió hasta nueve fotógrafos -entre ellos, Henri Cartier Bresson, Elliot Erwitt, Dennis Stock o Inge Morath, que acabaría casándose con Miller- para obtener unas 200 imágenes tan bellas como descorazonadoras.

Gable llegó a ver un primer montaje antes de morir: el actor, de 59 años, sabía que le quedaba poco tiempo, tras haber fumado cuatro paquetes diarios de cigarrillos los últimos treinta años de su vida. Según Miller, Gable salió de la proyección feliz de su trabajo, considerándolo el mejor de su vida. Y después de su muerte, Huston, Miller y Taylor intentaron adelantar la fecha de estreno, prevista para el 1 de febrero de 1961, en el que hubiera sido el 60º cumpleaños de Gable, para llegar a entrar en los Oscar. No lo lograron por problemas de doblaje de sonido y porque al compositor Alex North no le dio tiempo a finalizar la música: le enseñaron un montaje muy tarde.

El guion de Miller se basaba en un relato corto que el dramaturgo había escrito en Reno esperando los papeles de su primer divorcio para casarse con Monroe. Y aquel guion supuso el final de su segundo matrimonio. La última obra del escritor, Finishing the Picture (2004), describía aquel rodaje. Aquella película que tanto odió Monroe también traía funestos recuerdos a Montgomery Clift. Una noche de julio de 1966 la programaron en una cadena de televisión. Su secretario y amante, Lorenzo James, le preguntó si quería verla. Según James, el actor respondió: "De ningún modo". Y esas probablemente fueron sus últimas palabras. Al día siguiente apareció muerto.

Como le decía el personaje de Gable al de Monroe: "Cariño, todos nos iremos en algún momento, con razón o sin ella. Morir es tan natural como vivir. El hombre que tiene miedo a morir tiene miedo a vivir". De todos ellos queda el eco que ilumina la pantalla en Vidas rebeldes.


Fuente: El País