Las verdaderas estrellas de cine clásico

lunes, 20 de octubre de 2014

Exposición: Audrey Hepburn en el Thyssen

"Para mí la moda es el pasado". Así de contundente se muestra Hubert de Givenchy que con mucha amabilidad nos concede unos minutos tras la rueda de prensa que ofrece en el Thyssen. Un breve encuentro porque está muy cansado tras varios meses de preparativos y entrevistas.

Se muestra feliz con la exposición que presenta el museo. Ha tenido carta blanca y la oportunidad de poder expresarse. Habla de ella, de la muestra, con humildad y respeto. Humilde es la forma de presentarla ya que el modisto no ha querido hacer una retrospectiva de su obra, ni repasar sus éxitos.

"La mayoría de los modelos son piezas el archivo de Givenchy y de clientas de Nueva York, Texas o París que han tenido la amabilidad de prestarlos", nos cuenta el maestro.

Pero la emoción salta a sus palabras cuando habla de Audrey Hepburn. "Ella era única. Tanto por su físico como por su personalidad y su vida modélica, sobre todo al final de su vida colaborando con Unicef. Era admirable", dice monsieur Givenchy.

El recorrido comienza por las primeras creaciones del maestro, como la camisa Bettina. Después se exponen los vestidos que llevaron esas mujeres importantes de la vida social y la política. Y es que Givenchy vistió los años 60, 70 y 80, pero además contribuyó a generarlos.

Audrey Hepburn es la mujer que simboliza su estilo. El modisto la adoraba, la quería, la tenía como musa y solo la muerte de la actriz les separó. Para ella hizo todo tipo de ropa, tanto para momentos muy especiales de su vida personal como para sus películas.

El vestuario de Desayuno con diamantes (1961) es uno de los más reinterpretados de la historia de la moda y un referente de elegancia clásica e intemporal. Pero hubo otras damas que desfilaron por todo el planeta vestidas por el maestro, como la duquesa de Windsor, Grace de Mónaco y Jackie Kennedy. Cuatro estilos con un mismo acento.



La exposición permanecerá en el museo Thyssen hasta el 18 de enero de 2015. 


Fuente: RTVE.es

domingo, 19 de octubre de 2014

Mujeres con historia: Bette Davis

Esta semana, en la Rosa de los Vientos, en la sección Mujeres con historia, hablaron de la figura de Bette Davis veinticinco años después de su fallecimiento, una mujer que se ganó a pulso el cartel de chica sin corazón. Se le daban tan bien los papeles de mala que la gente empezó a preguntarse si era así realmente.




Para escuchar el audio pincha aquí

viernes, 17 de octubre de 2014

El atormentado Monty Clift

Atormentado, emulando de cierta manera el personaje que interpretó en 1951 a las órdenes de George Stevens. Así fue Montgomery Clift durante gran parte de su existencia, una estrella atípica, difícil de descifrar. Tan solo y acabado que apareció muerto en 1966 en su cama, desnudo y boca abajo, con las gafas de sol puestas y sacudido tras un ataque al corazón, aunque en su muerte hubiera de fondo una larga adicción a los medicamentos de prescripción. Tenía 45 años.

Es un relato complejo y complicado que ha recogido Anne Helen Petersen en un nuevo libro sobre el hombre del que se dijo que estuvo terriblemente enamorado de Elizabeth Taylor y que al mismo tiempo fue considerado un icono gay en muchos ámbitos.

La autora lo atribuye al hecho de su aburrida vida social, de la falta de titulares que generó en ese aspecto. "Era un hombre extraño", expresa, un hombre que insistió en mantener su residencia en Nueva York y pasar el menor tiempo posible en Hollywood, un tipo que sobrevivía con solo dos comidas al día, casi siempre a base de huevos, un filete y zumo de naranja, esquivando las discotecas para dedicarse a las lectura de autores como Chejov o Aristóteles, su guía en la vida.

En parte por eso dice que "su vida privada era aburrida. No salía con chicas, no flirteaba con nadie y no se dejaba ver en público acompañado. Su imagen, era, más que nada, confusa". Todo ello contribuyó a la especulación sobre su orientación sexual, sobre su presunta homosexualidad, aunque su constante reserva no permitió nunca comprobarlo de forma fehaciente.

De un futuro matrimonio, decía que solo acometería semejante empresa si llegaba la chica adecuada, y que mientras tanto prefería explorar el terreno. Después, cuando un periodista le preguntó si tenía algún hobby dijo que sí, que las mujeres, aunque más bien parecía una maniobra de distracción que un interés real.

Otros decían que era bisexual y otros apostaban incluso por su falta de interés absoluto por el sexo. Todo ello quedó en un segundo plano tras su terrible accidente de tráfico. Sucedió en la noche del 12 de mayo de 1956 durante el rodaje de El árbol de la vida, volviendo de cenar con su gran amiga Elizabeth Taylor y su marido de aquel entonces, Michael Wilding.

Su recuperación nunca fue total, añadiendo unos diez años a su apariencia física. No quedó desfigurado, pero su tirón en la meca del cine ya no volvió a ser el mismo. Fue entonces cuando se agarró al alcohol y a los medicamentos para poder soportar la soledad y sus ansiedades. En 1961, durante el rodaje de Vidas rebeldes, Marilyn Monroe dijo de él que era la única persona que conocía que estaba en peor estado físico que ella, siendo como fue para la rubia platino, su última película.

Sus últimos años fueron tristes, decadentes. "Se estaba saliendo de su carrera a punta de alcohol", escribió un biógrafo de Clift años después. Cansado de ser una estrella, renegando de todo su entorno. Un ser atormentado.


Fuente: El Mundo