Las verdaderas estrellas de cine clásico

martes, 8 de abril de 2014

La Doña, María Félix cumple 100 años

Tal día como hoy nació y murió María Félix. La actriz mexicana fue muy famosa en su época, toda una leyenda, y también estuvo en España. 

La tarde del 7 de abril de 1997, María Félix asistía un acto en su honor en el Primer Festival de Cine de Madrid. Eran las ocho de la mañana cuando sonó el teléfono de la suite del hotel Ritz: “¡Me pedían que pagara el desayuno! Tengo dinero para pagar, pero… ¡¿qué desorganización es esta?!”, soltó con su voz grave y honda ante un centenar de periodistas, dejando claro su temperamento durante la rueda de prensa que dio ese día.

Había pasado medio siglo desde que la gran diva del cine mexicano —que cumpliría 100 años el próximo martes— visitó por primera vez este país. En el verano de 1947 vio en primera fila de la plaza de toros de Linares cómo un toro de casi media tonelada acabó con la vida de su amigo Manolete. Luego, bajo la dirección de Rafael Gil, protagonizó Mare Nostrum, la primera de las seis películas que realizó en España. Para entonces, buena parte del público hispano ya se había rendido ante la imponente belleza de “la mexicana” que un lustro antes se había adueñado de las pantallas cinematográficas.

María era una veinteañera, recién llegada a la ciudad de México, cuando se topó en la calle con el director de cine Fernando Palacios. “¿Le gustaría hacer cine, señorita?”, le preguntó. “Si me da la gana, lo haré. Pero cuando yo quiera. Y será por la puerta grande”, contestó ella. La puerta grande no tardó en abrirse, y en 1942 estelarizó El peñón de las ánimas al lado de Jorge Negrete. Pero el éxito le llegaría con Doña Bárbara, basada en la novela del venezolano Rómulo Gallegos, un personaje que, a partir de entonces, interpretaría delante y fuera de las cámaras. Dura, altanera, dominante, hembra-macha, “María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma”, dijo un día Octavio Paz.

Con la fama empezó la sucesión de hombres en su vida. “Yo los escogí a todos. Por eso los podía dejar cuando quería. ¿Luchar por un hombre? ¡Hay tantos!”, se ufanaba. Se casó cuatro veces, pero sus amores más sonados fueron los que mantuvo con “el charro cantor” Jorge Negrete y con el compositor Agustín Lara, quien le hizo “un himno”. Cuentan que, una madrugada, Lara llamó al cantante Pedro Vargas y al violinista Eulalio Uranga para que le ayudaran a interpretar “una canción divinamente cursi” que le acaba de escribir a su mujer. Mandó pedir también un piano blanco, y en el jardín de la mansión de la diva, los tres comenzaron la serenata: “Acuérdate de Acapulco / de aquellas noches / María bonita, María del alma…”.

El romanticismo de Agustín Lara, sin embargo, era eclipsado por los celos. “¿Cómo no tenerlos —decía— si es mía, pero todo el mundo se fija en ella? ¿Cómo no tenerlos —agregaba lleno de inseguridad— si yo soy más feo que muchos de sus pretendientes?”. Una noche, iracundo, cogió una pistola, entró en la habitación conyugal, donde María se estaba maquillando, y le disparó. Falló y, por un instante, la actriz se aterró. “¡Flaco cabrón!” le gritó, y le echó de casa.

Hizo 47 películas entre México, España, Italia y Francia, pero nunca cedió a la tentación de Hollywood. “Solo me ofrecían papeles de india. ¡Y yo no nací para llevar canastas!”, sostenía. Dejó los platós cinematográficos en 1970 y se dedicó a vivir de su leyenda. Cada tanto iba a los programas de televisión para desparramar sin tapujos sus recuerdos. Recorría festivales internacionales de cine y pasaba algunos meses del año en su casa de París. La mañana del 8 de abril de 2002, el cante Juan Gabriel (quien le había compuesto otro “himno”, María de las Marías) la llamó por teléfono para felicitarla por su 88º cumpleaños. “La Doña todavía no se ha despertado”, le dijo el mayordomo. La Doña ya estaba muerta. Nació y murió el mismo día, como si lo hubiese planeado.

Meses después, cuando se supo que le había dejado todas sus propiedades y dinero a su joven asistente, Luis Martínez de Anda, y nada a sus hermanos, estos pidieron que se exhumara el cadáver “para comprobar que María no fue envenenada”. Los forenses la sacaron de la tumba en directo para la televisión y no tardaron en decir que “murió por una insuficiencia cardiaca”. Sus familiares dejaron de hacer ruido y el heredero comenzó a subastar los muebles, los cuadros, los vestidos y las joyas de la diva. Muchos de esos objetos fueron comprados por fans. “El próximo martes inauguraremos un museo, cerca del aeropuerto del DF, donde todo el que lo desee podrá ver el patrimonio que hemos podido rescatar con nuestros propios recursos”, dice Alejandro Martínez Cadena, presidente del Club de Admiradores de María Félix. La lujosa casa donde La Doña vivió durante casi 50 años, en el elegante barrio de Polanco de la capital mexicana, fue derruida el pasado mes de marzo. Hoy es un descampado de unos 500 metros cuadrados y pronto será un edificio de pisos caros y ostentosos.


Fuente: El País

lunes, 7 de abril de 2014

Fallece Mickey Rooney

Mickey Rooney, quien fuera una de las estrellas infantiles más famosas de la historia de Hollywood, ha fallecido por causas naturales a los 93 años, según confirmó la Oficina del Forense del condado de Los Ángeles. La salud del intérprete se había deteriorado desde hacía tiempo.



Rooney era una figura popularísima en Estados Unidos y su imagen de crío gamberro y a la vez viejo cascarrabias ha pasado de generación en generación mientras él seguía trabajando en cine, televisión y teatro, y acumulaba candidaturas y premios.

Es complicado encontrar una carrera interpretativa en Hollywood tan prolífica como la de Mickey Rooney, que debutó en un musical a los 17 meses, que empezó en el cine en 1926, cuando las películas eran mudas, y que, en la actualidad, tenía varios proyectos pendientes. Rooney rodó más de 200 largometrajes en una carrera que comenzó con 6 años con un pequeño papel en el filme mudo Not to Be Trusted (1926), y en estos momentos trabajaba en el filme The Strange Case of D.r Jekyll and Mr. Hyde.

Mickey Rooney nació como Joseph Yule júnior en Nueva York en 1920, hijo de un escocés y una estadounidense que se dedicaban al vodevil, donde dio sus primeros pasos.  Cuando sus padres se divorciaron, Rooney viajó con su madre a California y en Hollywood comenzó a hacer cine bajo el nombre de Mickey McGuire. Ahí ya fue acumulando película tras película, trabajos que interpretaba mientras iba al colegio en el Hollywood Professional School, un colegio especializado en educar a niños actores.




En esos inicios, por ejemplo, encarnó al personaje de Clark Gable, cuando era niño, en El enemigo público número 1. En 1934 fichó por la Metro-Goldwyn-Mayer, con lo que apareció en títulos como El pequeño Lord, El sueño de una noche de verano o Capitanes intrépidos y el éxito le sorprendió en 1937, cuando encarnó a Andy Hardy, el hijo de un juez, en El honor de la familia. Lanzada como serie B, la película tuvo en cambio tanto éxito que tuvo 13 secuelas entre 1937 y 1946, y aún en 1958 se rodó otra más. En 1938 demostró su capacidad para personajes con más en enjundia en Forja de hombres, junto a Spencer Tracy, que también tuvo su continuación: La ciudad de los muchachos (1941).

Rooney se convirtió en el actor más taquillero en Estados Unidos en 1939, 1940 y 1941, apareció en la portada de la revista Time y recibió un oscar juvenil en reconocimiento a su trabajo. Son también los años en que conoció y empezó a trabajar con Judy Garland, su mejor amiga: “Nosotros no solo éramos un equipo, éramos magia”, contaba Rooney. 

Antes de incorporarse a filas en la II Guerra Mundial, paso que dio en 1944, el actor ya había sido candidato dos veces al Oscar: por Babe in arms (1939) y por The human comedy (1943). Lo sería después otras dos veces: por The bold and the brave (1956) y por The black stallion (1978). En esos momentos de gloria, y en contra de la opinión de Metro-Goldwyn-Mayer, donde veían que su fama crecía a la vez que sus problemas (económicos, de mal carácter dentro y fuera de los platós, de apuestas…), a sus 21 años, en 1942, se casó con otra actriz jovencísima, Ava Gardner (19 años), en un matrimonio que apenas duró un año.


Después de animar a las tropas en Europa, su vuelta a Hollywood fue la caída del mito. Su carrera se había desvanecido, él ya no era un adolescente, y a partir de entonces tuvo que conformarse con shows televisivos y personajes secundarios en el cine: desde Desayuno con diamantes a El mundo está loco, loco, loco, Pedro y el dragon Elliot, El corcel negro, Erik el vikingo, Babe, el cerdito en la ciudad, Noche en el museo o The muppets

A medida que su rostro envejecía, la estrella de Rooney parecía que se fuese apagando hasat que en la década de los 80 renació como Ave Fénix de las cenizas gracias al musical de Broadway Sugar Babies y la nominación al Oscar por su papel en The Black Stallion.

La pequeña pantalla fue la que mantuvo su fama de generación en generación, porque incluso en los ochenta y noventa trabajó en Vacaciones en el mar (1982), Las chicas de oro (1988), Se ha escrito un crimen (1993) o Urgencias (1998).

En lo personal: 

Su corta estatura (1,57 metros) nunca fue un impedimento para ser un auténtico seductor. Le gustaban las mujeres altas, voluptuosas y bien dotadas. Su primer matrimonio fue con una adolescente Ava Gardner (tenía 19 años) en 1942, sólo duraría un año. A ésta le siguió Betty Jane Rase de 1944 a 1948, Martha Vickers de 1949 a 1952, Elaine Devry de 1952 a 1958, Carolyn Mitchell entre 1958 y 1966, Marge Lane entre 1966 y 1967, Carolyn Hockett de 1969 a 1974 y con Jan Chamberlain con la se casó en 1978 y hasta su muerte. "Tengo tantas esposas e hijos que no sé en que casa pasar la Navidad", llegó a decir el actor.

Ava y Mickey

Sus ocho matrimonios, aunque nunca se arrepintió de ellos, sí que le costaron grandes sumas de diner al tener que pasar una pensión alimenticia a cada una de sus mujeres a excepción de Ava Gardner, la única que no le pidió nada tras su divorcio.


Poco caballeroso se vanagloriaba de sus conquistas a las que describía en algunas ocasiones con comentarios muy poco políticamente correctos. Como con Lana Turner de la que hizo gala de su capacidad para satisfacer a un hombre en la cama o de Marilyn Monroe de la que destacó su habilidad para el sexo oral.

Tras conocerse su deceso, el director de Night at the Museum 3, Shawn Levy, confirmó que el nonagenario actor había rodado algunas secuencias para esa secuela el mes pasado. La última película que había estrenado en la gran pantalla fue el thriller The Woods (2012).
Fuente: EL Mundo, El País, RTVE.es

miércoles, 2 de abril de 2014

Siguen los problemas con "Grace of Monaco"

Los Grimaldi ya habían arremetido hace un año contra el filme en el que Nicole Kidman encarna a su madre, Gracia de Mónaco. Y parece que el disgusto no hecho sino aumentar. Según asegura The New York Post, el productor de la película se ha negado a proyectar en privado el filme para la familia y los Grimaldi no asistirán a su estreno mundial, que tendrá lugar muy cerca de Mónaco: en Cannes.


El disgusto de la familia monegasca con la película -que el próximo mayo abrirá el Festival- arranca desde su mismísimo nacimiento, pues los creadores de Grace se negaron a hacer los cambios que reclamaba el clan. "Pese a las numerosas peticiones de cambios a la producción", no se han tomado en consideración, aseguraron los hermanos Grimaldi en un duro comunicado emitido hace ahora un año. Alberto II y las princesas Estefanía y Carolina subrayaban entonces que no estaban "en absoluto asociados a este proyecto (...) supuestamente consagrado" a sus padres.

Según el diario neoyorquino, además de negarse a los cambios de guión, el productor del filme, Pierre-Ange Le Pogam, tampoco ha querido proyectar Gracia de Mónaco para Alberto, su mujer Charlene y sus hermanas Carolina y Estefanía.

"El príncipe Alberto está enfadado por la película. Le preocupa que Gracia sea glorificada y [su padre] el príncipe Rainiero sea descrito como un líder débil y parcial, controlador con su mujer. Alberto teme que la película vilifique a su padre. Fue decisión de Pierre [el productor] no proyectar la película para la familia real y sus peticiones de cambios han sido ignoradas. No estarán en el estreno" , asegura la fuente citada pro el tabloide.

La historia transcurre entre diciembre de 1961 y noviembre de 1962 cuando la actriz, ya retirada del estrellato cinematográfico y madre de sus dos primeros hijos, siente nostalgia por su carrera y debe rechazar nuevas ofertas de Hollywood ante la opinión de Rainiero y los monegascos de que es inconcebible que retome su trayectoria como actriz en Estados Unidos.


Fuente: El País