Las verdaderas estrellas de cine clásico

martes, 14 de mayo de 2013

15 años sin Frank Sinatra

Fue el primer cantante de la historia de la música que tuvo fans. 
Antes que Elvis. 
Antes que los Beatles.





Francis Albert Sinatra nació el 12 de diciembre de 1915 en Hoboken (Nueva Jersey, EEUU). Hijo de un matrimonio de emigrantes italianos que viajó a América en busca de una vida mejor. El 'sueño americano' se materializó en su hijo, quien, pese a sus humildes orígenes, logró alcanzar el firmamento de Hollywood. El parto de Frank fue muy complicado y el uso de fórceps le provocó marcas y una grave lesión en el oído que arrastraría de por vida, aunque también le valió para librarse de combatir en la Segunda Guerra Mundial.



Aunque dejó los estudios antes de graduarse, Sinatra aprovechó su época de estudiante para practicar deportes. Sólo medía 1,70 m., pero destacó en el equipo de baloncesto del colegio, y también practicó el boxeo, afición que había heredado de su padre. Obtuvo varios premios de natación y destacó como velocista. 


La afición a los deportes la llevó también a su vida profesional, pues trabajó un tiempo como periodista deportivo. Fue después de dejar el instituto, en 1931, cuando compaginó este empleo con el de vendedor de periódicos, camionero, mensajero, tabernero... Fascinado por Bing Crosby, pronto empezó a hacer sus 'pinitos' en el mundo de la música, con actuaciones en el mismo local en el que trabajaba como camarero. 


La oportunidad llegó de la mano de Tommy Dorsey, quien, en 1940, le ofreció integrarse en su banda para sustituir al vocalista Jack Leonard. Fruto de esa colaboración fue su primer número uno: I'll never smile again. Sinatra pronto quiso volar solo y, tras grabar un disco en solitario, rescindió su contrato con Dorsey. Romper la relación laboral no fue fácil, y se comenta que Dorsey, consciente de que Sinatra era un filón, incluso recurrió a la ayuda de la mafia para presionarle. Tal vez por ello logró garantizarse un tercio de los beneficios de Sinatra de por vida, cláusula que el cantante logró anular después. Pese a todo, Sinatra siempre reconoció en Dorsey a su maestro: de él aprendió el fraseo y cómo manejarse en los negocios.


En 1943, Sinatra fichó por Columbia Records para posteriormente firmar con Capitol, con la que grabó 17 álbumes. Fue su época dorada, durante la que comenzó a experimentar con la voz hasta lograr ese estilo que le hizo tan especial y le convirtió en el 'crooner' por excelencia. Con una voz cercana a la de un barítono, Sinatra llevaba el fraseo a un segundo plano, jugaba con las pausas respiratorias y conseguía transmitir sentimientos incluso a aquéllos que no entendían sus letras en inglés. En la imagen de abajo, el presidente de la Warner Bros, Ted Ashley (izda.) y el artista (dcha.) entregando a Jack L. Warner una placa de plata durante una cena homenaje en Los Ángeles en 1969.

Foto

Sinatra no sólo fue un gran cantante, sino también un buen actor. Prueba de ello son los dos Oscar que obtuvo y la candidatura a la estatuilla por 'El hombre del brazo de oro', película a la que pertenece este fotograma. En ella, Sinatra interpreta a un toxicómano que intenta rehabilitarse. Igual que sucedía con su forma de cantar, 'La voz' tenía un estilo especial a la hora de actuar, tendente a improvisar y poco dado a las revisiones.


Sinatra se casó por primera vez con Nancy Barbato, su novia de juventud. Fue en 1939, y fruto de ese matrimonio nacieron Nancy, Frank Jr. y Tina. La pareja siempre quiso dar la imagen de una familia unida, aunque las continuas infidelidades de Sinatra eran un secreto a voces. Barbato dijo «¡basta!» en 1950, después de que la relación del cantante con la actriz Ava Gardner se hiciera pública. Al día siguiente de declararse la nulidad del matrimonio, Sinatra se casó con 'el animal más bello'. En la imagen, Nancy Sinatra, Frank Jr. Sinatra. Frank Sinatra, Tina Sinatra y Dolly Sinatra, en 1976.


fuente elmundo.es

lunes, 13 de mayo de 2013

5 años sin John Phillip Law

En De hombre a hombre 
El actor norteamericano John Philip Law, falleció en Los Ángeles, a los 70 años de edad hace 5 años. A lo largo de su carrera como actor participó en casí 80 películas, desde principios de los 60 hasta prácticamente su muerte, ya que en este mismo año había participado en un film, haciéndose un nombre dentro del cine de género de las décadas de los 60 y 70, protagonizando títulos tan emblemáticos como Barbarella (Barbarella, 1968 ) de Roger Vadim, Diabolik (Diabolik, 1968) de Mario Bava, De hombre a hombre (Da uomo a uomo, 1967) de Giulio Petroni, El Barón Rojo (The Red Baron, 1971) de Roger Corman, o El viaje fantástico de Simbad (The Golden Voyage of Sinbad, 1974) de Gordon Hessler, papel este último por el que el crítico español Carlos Aguilar le definió como el mejor intérprete de Simbad de la historia del cine, en su libro El cine fantástico de aventuras, el cual fue prologado por el propio actor.

A partir de los años ochenta su carrera fue derivando cada vez más a productos de menor enjundia, como demuestra su colaboración con uno de los reyes de la serie Z, Fred Olen Ray, en Alienator (1990), aunque también tuvo tiempo de trabajar en títulos de mayores ambiciones, tales como la fallida Tarzán, el hombre mono (Tarzan, the Ape Man, 1981) de John Derek, en donde coincidió con Bo Derek y Richard Harris, o Attack Force Z (1982) de Tim Burstall, cinta bélica que protagonizó junto a Mel Gibson o Sam Neil.

viernes, 10 de mayo de 2013

Fallece Alfredo Landa


 Alfredo Landa ha muerto en Madrid a los 80 años, cumplidos hace apenas dos meses, según ha confirmado la Academia de Cine Español. Era uno de los últimos símbolos de la historia del cine español. Landa, que llevaba varios años retirado y enfermo en Pamplona, resume en su carrera la segunda mitad del siglo XX en el cine español, con lo bueno y con lo malo. Fue protagonista destacadísimo de las comedias populares que triunfaron en los años del desarrollismo y, al mismo tiempo, uno de los héroes de la edad de oro del cine de autor en los 70.


Aunque la familia del intérprete guarda silencio sobre dónde y cómo se ha producido su muerte, algunos de sus amigos y compañeros han recordado que llevaba tiempo enfermo. El actor será incinerado este viernes a las 11.30 horas en el Tanatorio Nuestra Señora de los Remedios, en la localidad madrileña de Colmenar Viejo, han confirmado fuentes de este centro.

Landa, con más de 120 películas a sus espaldas, es historia del cine español hasta el punto de que las películas que protagonizó durante los años 60 y 70 crearon un género propio, 'el landismo'.

'Atraco a las tres' y 'El verdugo' aparecen en la primera fila de su currículo. Su papel en las películas de Forqué y Berlanga aún era secundario, pero es un buen pórtico para entender su carrera. Lo muy español, en un sentido sórdido y cómico, la picardía, la pobreza, el humor negro...

Un par de años después, 'Ninette y un señor de Murcia', en 1965 aparece como una bisagra en su carrera. La película pertenece, por un lado, a los tiempos del cine heroico y de realismo sucio de la primera posguerra; y por el otro, anuncia el cine del desarrollismo, sainetero y popular.

Y a partir de ahí, la locura: las películas de Lazaga, 'La ciudad no es para mí', los ocho estrenos al año (no es exageración, ocurrió en 1966), los duelos interpretativos con López Vázquez, los ligues con Concha Velasco, el paseo inolvidable por la playa en el movimiento de apertura de 'El celtíbero español', el personaje que fingía ser homosexual en 'El vecino del quinto', las películas de Mariano Ozores, el delirio, el delirio... El dichoso 'landismo'.

Si la carrera de Alfredo Landa se hubiera terminado en 1976, hoy hablaríamos de sociología más que de cine en su obituario: del tópico del personaje bajito, bruto y, en el fondo, buen tipo. Pero ese año, rodó 'El puente', de Juan Antonio Bardem, y, de pronto, el cine español descubrió a un actor sobresaliente.

Un poco de historia: en los años 70, la Dirección General de Cinematografía, gobernada por José María Escudero, impulsó otro cine español, capaz de competir en Cannes, en Berlín y en Venecia. Chavarri, Querejeta, Camus, etcétera. Bardem no pertenecía a esa generación, pero tenía la capacidad de abrir la puerta de esa nueva quinta a Landa.

A partir de 1980, las películas del 'método industrial' desaparecen del currículo. En cambio, comienzan los destellos: 'El crack' y su segunda parte, 'Los santos inocentes', 'Tata mía', 'La vaquilla', 'El bosque animado'... En realidad, el personaje de Landa en muchas de ellas, es el mismo de siempre, el del español de una pieza, un poco ridículo, un poco entrañable, marcado por su físico de posguerra, 'sanchopancesco'... pero dignificado, cada vez más matizado, más complejo.

'El rey del río', de Manuel Gutiérrez de Aragón, fue quizá, su última gran película. Después hubo televisión y réplicas no del todo completas de sus años dorados. Landa, ya anciano, se convirtió cada vez más en personaje: gruñón, puñetero y simpático. En 2007 se llevó el Premio Goya de Honor (ya tenía dos en el currículo por sus trabajos en 'La marrana' y 'El bosque animado'). Durante la ceremonia, cuando pronunciaba su discurso de aceptación, tuvo un ictus, se quedó en blanco y balbuceó unos segundos. Fue la última imagen de Landa para muchos. Quedan sus películas.


fuente: el Mundo, RTVE.es