agosto 2012

miércoles, 29 de agosto de 2012

Bergman, la chica de Casablanca


Por ser hoy un día especial debido a que el destino quiso que la gran Ingrid Bergman naciera y muriera el mismo día, me gustaría recordarla con estas palabras de Fernando Trueba, director de cine español:




Ingrid Bergman
Una de las cosas que el cine americano nos ha hecho amar como ningún otro son los secundarios. La ingente cantidad de actores donde escoger y el físico no demasiado heroico de muchos les convirtieron en segundones de por vida. Grandes talentos que dejaron su vida en pequeños papeles, en fugaces apariciones que muchas veces hacían eclipsarse a los protagonistas. "Casablanca", la película más mitificada de todos los tiempos -no es mito de élite, sino mito de masas: el nov en vanguardia seguro preferirá "Now voyager"-, es la gran fiesta de los secundarios: Claude Rains, Peter Lorre, Sydney Greenstreet..., pero también Paul Henried y, por supuesto, Bogart, rey de los secundarios. Y en medio de esta histórica representación de "característicos", una mujer: Ingrid Bergman. He oído cientos de veces la frase: "Lo que menos me gusta de Casablanca es Ingrid Bergman". Pese a encontrar esta frase injusta y equivocada, uno no puede buscarle una razón. A muchos espectadores, Ingrid Bergman no les "pega" con el resto del reparto. Ello se debe a que Ingrid Bergman es un número uno. Y los demás son número dos. Número uno es aquel que por una serie de particularidades se ve abocado a una limitación: los papeles "heroicos". La distinción tampoco es racista. Es una cuestión de función única dentro de los más dispares relatos. Un número uno -macho vestido con un camisón de mujer será divertido, pero no grotesco o inelegante. Cary Grant es un número uno. Y del mismo modo, un número uno-hembra puede vestirse de hombre y decir diálogos de hombre y resultar creíble. Greta Garbo y Katherine Hepburn son también números uno. Y no son muchos más los que pertenecen a esta raza. Su retiro o falta de circulación se debe a que no son valores en el mercado actual. No tienen sitio -y lo saben y no creo que les preocupe- en la época de los Woody Allen, Liza Minelli, Shelley Duvall, Dustin Hoffman, etc. No son realistas. Y el realismo no los necesita. Son actores-idea, actores abstractos. Un número uno nunca finge ser: es.

Cuando dos números uno coinciden en un relato y la sincronía es perfecta, el resto pierde foco. Los geniales Claude Rains o James Stewart de "Encadenados" o "Historias de Filadelfia" no cuentan, aunque sirvan maravillosamente la historia. Pero ésta se debate entre Grant-Bergman o Grant-Hepburn. Son películas olímpicas (de Olimpo). Películas números uno.

Se le ha discutido a Ingrid Bergman su ausencia de marca, de caracterización, sin contar con su raza. Por eso lo filoneorrealistas la veían como una intrusa en las películas de Rossellini quién se sirvió de Ingrid Bergman para salir del neorrealismo. Ingrid Bergman sólo podía hacer de Ingrid Bergman, como Cary Grant sólo puede hacer de Cary Grant. Parece ser que a muchos molesta esta imitación. A otros muchos nos parece el fundamento de una grandeza inaccesible. Con Ingrid Bergman desaparece, pues, una actriz irreemplazable. Nadie puede hacer ya su papel. Era lo suficientemente fría para Hitchcok, lo suficientemente cálida para Renoir. Lo suficientemente documental para Rossellini, lo suficientemente convencional para Fleming, Curtiz o Wood. No se puede pedir más versatilidad a una estatua de mármol. Para ella el transformismo -eso que muchos llaman introspección- era simplemente una falta de etiqueta.

CASABLANCA, núm. 22

Octubre de 1982


97 años de Ingrid Bergman




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30 años sin Ingrid Bergman

Cotten, Cuckor & Bergman
George Cukor, director de Luz que agoniza y amigo de Ingrid, la describe así: “Se mostraba siempre inocente y franca. Era muy confiada. En Ingrid todo era natural. Era muy atenta, se sabía los nombres no sólo de los compañeros de reparto, sino de todos los actores secundarios y los técnicos. Conocía los nombres de sus hijos, y les compraba recuerdos de vacaciones o a veces les regalaba su labor de punto.”
  
María Cooper, hija de Gary Cooper, la consideraba una madre perfecta: “Era muy agradable. Yo iba a su casa porque Pía era amiga mía. De todas las personas que he conocido, Ingrid Bergman era la que menos actuaba en su vida privada.”
  
 Gregory Peck, compañero de reparto de Ingrid en Recuerda, “Ingrid era afectuosa, maravillosa. Era muy joven y tenía una cierta frescura, pero también más seguridad en sí misma que yo. No me extraña. Era hermosa, más hermosa en persona que en la pantalla.
Una vez le dije que no era muy fotogénica. Pareció un tanto sorprendida. Su cara era siempre un libro abierto. Me respondió que yo era la primera persona que le había dicho que no era fotogénica. Lo que yo quería decir, le expliqué, era que, al parecer, no había ninguna cámara capaz de captar su belleza natural de forma adecuada. Se ruborizó”.

Peck & Bergman
Isotta Ingrid, hija de Ingrid y Roberto, decía: “Mamá era siempre muy vigorosa. Tenía una vitalidad tremenda. No todas las estrellas eran como mamá. Ella nunca tenía mal genio. Siempre era amable con todo el mundo. En el plató conocía a todos y hablaba con todos. Y sabía todo lo concerniente al rodaje de una película.”
 
Roberto Rossellini, segundo marido de Ingrid y padre de Robertino, Isabella e Isotta, director de cine italiano, padre del Neorrealismo, pensaba que “Ingrid era muy natural. Aportaba una gran parte de sí misma al personaje que interpretaba, y lo hacía suyo. Era una actriz excelente, pero lo que la convertía en estrella era la forma de hacer suyo el personaje.”
  
Renzo Rossellini, hijo de Roberto Rossellini, contaba a la autora del libro la primera vez que vio a  Ingrid, su madrastra: “El día en que nos conocimos, vi que Ingrid lo hacía todo fácil y natural. Yo estaba muy nervioso, apenas podía respirar, y ella era mucho más hermosa de lo que yo había llegado a imaginar. Se puso a hablar conmigo, no como hablan a un niño, sino de igual a igual. Me olvidé de que estaba nervioso porque ella era capaz de relajar a cualquiera. Estaba llena de gracia. Ingrid no hablaba mucho italiano, y tenía un acento gracioso, pero a mí me encantaba. Enseguida pareció que la conocía de siempre. No me costó nada entender por qué mi padre amaba a ese ángel, y me alegré de que ella fuera a formar parte de mi vida. Recuerdo su esplendida risa. Aunque hace ya tiempo que murió, aún recuerdo su maravillosa forma de reír.”  
 
Fellini & Bergman
Federico Fellini, director de cine italiano y amigo de Ingrid: ”No había visto en mi vida una mujer más hermosa. Para nosotros, en Italia, era como si la Virgen María hubiera descendido sobre nosotros desde Disneylandia. Uno intentaba no mirar a Ingrid, pero no podíamos menos que advertir su cutis increíble. No tenía poros.”

Danny Selznick, hijo de Irene y David Selznick (productor de Lo que el viento se llevó e Intermezzo: a love story):”Tuve  relación con Ingrid desde que yo tenía tres años. Ella era un miembro más de la familia. Mi padre tenía cuatro preocupaciones respecto a Ingrid Bergman. Ella no hablaba inglés, era demasiado alta (medía 1´80 en una época en que lo ideal para las actrices era medir 1´55), su nombre sonaba muy alemán y tenía las cejas demasiado pobladas. Ingrid aprendió inglés bastante deprisa, y era la única persona a quien no le gustaba como sonaba. Todos los demás consideraban que tenía un tono precioso. Ella también era su crítica más severa.
Al final, la altura no supuso ningún problema. Se evitaban tomas amplias de ella con los demás actores. Se resistía a cambiarse el nombre por el de Ingrid Lindström, pero ella no quería, pues consideraba que en Europa ya era muy conocida como Ingrid Bergman, y además no estaba nada segura de que fuera a quedarse en Hollywood.
Quedaban las cejas. Mi padre era un hombre que no aceptaba un no por respuesta, pero Ingrid era una mujer a la que un hombre no podía oponer resistencia fácilmente.
En aquella época, las actrices se depilaban las cejas, y a veces éstas no volvían a crecer.”No iba a dejar que me hicieran eso –dijo Ingrid-. Estaba dispuesta a regresar a Suecia con mis cejas antes de dejar que me las quitaran. No tenía ninguna garantía de que volverían a crecer, y yo estaba apegada a ellas, y ellas estaban apegadas a mí.””

lunes, 27 de agosto de 2012

La Sexta 3: James Stewart, John Wayne, Cary Grant y Deborah Kerr

Martes 28 de agosto a las 15.30h. EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE

Un anciano senador relata a un periodista la verdadera historia del hombre que mató a Liberty Valance. La acción comienza cuando un joven abogado, Ransom Stoddard, llega a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley en aquellas tierras. Nada más llegar, es robado y golpeado brutalmente por el temido pistolero Liberty Valance.

Título del programa



FICHA TÉCNICA

Año
1962

Duración
123 min.

Director
John Ford

Reparto
James Stewart, John Wayne,Vera Miles

Audio
Dual: español y V.O. en inglés



Miércoles 29 de agosto a las 12h. TÚ Y YO



Un elegante playboy y una bella cantante de un club nocturno se conocen a bordo de un lujoso transatlántico y surge entre ellos un apasionado romance. Aunque ambos están comprometidos (ella es la amante de un magnate y él se va a casar con una rica heredera), establecen un pacto antes de abandonar el barco: encontrarse en el Empire State Building en un plazo de seis meses si siguen sintiendo lo mismo el uno por el otro.

La película obtuvo cuatro nominaciones a los Óscar: mejor música, mejor canción, mejor diseño de vestuario y mejor fotografía.

Título del programa



FICHA TÉCNICA

Año
1957

Duración
119 min.

Director
Leo McCarey

Reparto
Cary Grant, Deborah Kerr, Richard Denning

Audio
Dual: español y V.O. en inglés



domingo, 26 de agosto de 2012

Ingrid Bergman, vida y muerte



Ingrid Bergman
Fue la Ilsa de "Casablanca", rubia de Hitchcock, apasionada amante y esposa de Roberto Rossellini y, finalmente, rodó con el otro Bergman, Ingmar, en el crepúsculo de su carrera. El miércoles 29 de agosto se cumplen 30 años de su muerte, que se produjo exactamente el día que cumplía 67 años. 

Una mujer a la que Goebbels pretendió convertir en estrella del Tercer Reich, pero lo rechazó llegando a la cima de Hollywood. Ganó tres Oscar y trabajó con maestros como George Cukor . En el cine, fue el objeto de una frase tan repetida como el "Siempre nos quedará París" con la que Humphrey Bogart dejaba abierta la historia de amor más célebre del cine clásico.

El mayor descubrimiento sueco de Hollywood tras la retirada de "la divina" Greta Garbo había resultado ser una auténtica rubia de Hitchcock también fuera de las pantallas. Un volcán gélido que, pese haber representado el candor en cintas como "Gaslihgt" (1944) -el primero de sus tres Óscar- o "Spellbound" (1945), de Alfred Hitchcock, dio la campanada.

"Era el ser humano más tímido jamás creado, pero tenía un león dentro que no se iba a callar", resumió luego en su autobiografía, "My story", que fue todo un éxito de ventas y en la que expuso al mundo una fidelidad a sí misma muy adelantada a su tiempo.


En pleno Hollywood de la Caza de Brujas y el código Hays de moral y censura, Bergman  decidió dejarlo todo y trasladarse a Europa a vivir y trabajar con el director italiano Roberto Rossellini, en lo que supuso uno de los grandes escándalos del momento. Criticada por la iglesia luterana la criticó y llegó a recibir cartas en las que aseguraban que moriría en la hoguera como Juana de Arco, personaje que había interpretado antes de conocer al italiano. Pero solo necesitó ver "Roma, cittá aperta" (1945) para enamorarse de él. Se casaron y tuvieron tres hijos.


"No creo que nadie tenga derecho a entrometerse en tu intimidad, pero lo hacen. Me gustaría que la gente separara a la actriz de la mujer", decía cuando las crónicas sociales llenaron páginas y páginas con su historia de amor. "La felicidad es buena salud y mala memoria", diría años después.


Tras haber demostrado en "For whom the bell tolls" (1943) o "Joan of Arc" (1948) que era la perfecta heroína del inmaculado cine americano, se convirtió en musa desarrapada del neorrealismo en obras tan convulsas como "Stromboli" (1950), "Europa 51" (1952) o "Viaggio in Italia" (1954).



Aunque había rechazado al magnate Howard Hughes -que reservó todo un vuelo de línea para ella- ya había tenido algún desliz con personalidades como el fotógrafo Robert Capa durante el rodaje de "Notorious" (1946). Hitchcock llegó a reconocer que se basó en su historia de amor para concebir la sinopsis de "Rear Window" (1954). Combinó belleza, talento y una personalidad poco acomodaticia que le llevó a asumir decisiones arriesgadas.




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Bergman, nacida el 29 de agosto de 1915 en Estocolmo y fallecida en Londres el mismo día de 1982, había llegado a Hollywood algo reticente por su belleza un poco campestre, su voz grave y su estatura excesiva (1,75 metros), que hizo que Humphrey Bogart en "Casablanca" (1942) y Claude Rains en "Notorious" tuvieran que llevar alzas a su lado.

Pronto conquistó al público con un talento dramático fuera de serie, hasta el punto de que cuando "traicionó" esa imagen -que había tenido la culminación en su celebrada interpretación de monja en "The Bells of St Mary's" (1945)-, Hollywood quedó tan huérfano de su talento que celebró su "vuelta la redil" en 1956 con un segundo Óscar por "Anastasia".


Su regreso a Hollywood, que se produjo con la película Anastasia (1957) por la cual ganó su segundo Oscar. Parecía que Hollywood había perdonado su 'pecado'. Al contrario que otras actrices, condenadas a envejecer y a conseguir, por tanto, papeles grotescos en películas de serie B (ahí están Bette Davis y Joan Crawford para demostrarlo) Bergman ganó prestancia con la madurez.


Eran otros tiempos e Ingrid Bergman comenzó a ser una actriz madura pocos años después, pero con la edad ganó en elegancia y en presencia. "No me preocupa envejecer. Si fuera la única, sí me preocuparía, pero todos estamos en el mismo barco y todos mis amigos vienen conmigo. Todos hacia la vejez", diría. 

Y al final de su carrera siguió luciendo un genio dramático que se tradujo en un tercer Óscar por "Murder on the Orient Express" (1974) y, sobre todo, "Autumn Sonata" (1978), de Ingmar Bergman, en la que interpretó a una madre y en la que volvió a lucir una de sus habilidades: la de tocar el piano.

Corría el año 1979 y volvió a ser nominada al Óscar pero no pudo ir a la ceremonia de los Óscar de ese año porque empezaba a estar enferma de cáncer de mama. "Si me impedís actuar, dejaré de respirar", dijo.

Por eso, no dejó de actuar, aunque fuera para la televisión, con un aclamado telefilme que redondeó su trayectoria con un Emmy póstumo. Ya lo había ganado por "The Turn of the Screw", de Henry James, en 1960, pero "A Woman Called Golda", donde interpretó con voz gravísima a la primera ministra israelí Golda Meir fue su magistral canto de cisne.

Bergman & Ullman
El premio lo recogió su primera hija, Pia, de su primer matrimonio con el médico sueco Petter Lindström. "He tenido diferentes maridos y familias. Y me enorgullezco de todos ellos, los visito a todos. Pero en lo más profundo de mi ser siento que adonde pertenezco es al mundo del espectáculo", confesó en una ocasión.

Un día de finales de agosto de 1982, el cáncer se la llevó para siempre. En las tres décadas que han transcurrido, su talento como actriz sigue fresco en los rollos de película que lo captaron. Hasta el American Film Institute la eligió la cuarta estrella femenina más importante de la historia del cine, por encima de Audreys, Marilyns, y por encima de su compatriota, la 'divina' Garbo. Si Bogart dijo aquello de "Siempre nos quedará Paris" en Casablanca, hoy se podría decir que 'Siempre nos quedará Ingrid Bergman'.



PROGRAMACION-TCM

31 agosto 17.50h -- Encadenados


Director: Alfred Hitchcock
Intérpretes: Cary Grant, Ingrid Bergman, Claude Rains

Cary Grant e Ingrid Bergman protagonizan una de las películas más nominadas de Hitchcock, donde un espía busca atrapar a un antiguo dirigente nazi.

CANAL+ -- TCM

1 Septiembre 9.30h -- Recordando a Ingrid Bergman

"Intermezzo" (1936), "Casablanca" (1942), "Recuerda" (1945) , "Encadenados" (1946) o "Atormentada" (1949), Juana de Arco" (1948) o "Anastasia" (1956) ..., las imágenes de algunas de las mejores películas de Ingrid Bergman ilustran este documental, que como un tributo a su trayectoria, se acerca a su vida personal y profesional, con la ayuda de dos invitadas de excepción, sus dos hijas: Pia Lindstrom e Isabella Rossellini.







sábado, 25 de agosto de 2012

Paramount Channel: Grace Kelly & Alfred Hitchcock

ATRAPA A UN LADRÓN  27  DE AGOSTO, 20:05---28 DE AGOSTO, 16:10


En la Riviera francesa se están produciendo una serie de robos de joyas que imitan el estilo del antiguo ladrón de guante blanco John Robie, apodado El Gato. Este, que lleva tiempo retirado del mundo del crimen, decide investigar quién está imitándole y por qué quiere cargarle con estos nuevos delitos. Con la ayuda de un asegurador, entra en contacto con Jessie Stevens, una rica mujer que pasa una temporada en la zona con su hija Frances y que puede ser la próxima víctima del ladrón.

Basada en una novela de David Dodge, "Atrapa a un ladrón" está protagonizada por dos de los actores favoritos de Hitchcock: Grace Kelly, en el último filme que rodó con el cineasta, y Cary Grant, para quién esta es la tercera de las cuatro películas en que actuó dirigido por el mago del suspense(los otros tres fueron "Sospecha", "Con la muerte en los talones" y "Encadenados").

La película es aun hoy especialmente recordada porque fue durante su rodaje en la Riviera francesa que Grace Kelly conoció al príncipe Rainiero de Mónaco, con quién se casaría al año siguiente, retirándose prematuramente del mundo del cine.



Duración: 97 min.
Director: Alfred Hitchcock
Música: Lyn Murray
Nacionalidad: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures
Productor: 
Guión: John Michael Hayes
Intèrpretes: Cary Grant, Grace Kelly, Jessie Royce Landis, John Williams, Charles Vanel, Brigitte Auber
Fotografía: Robert Burks
Año: 1955






CRIMEN PERFECTO 29 DE AGOSTO, 22:00


Tony Wendice maquina un plan para deshacerse de Margot, su esposa infiel. Pero la casualidad hará que sea a ella a quien finalmente acusen de asesinato. La inestimable ayuda de un inspector de policía ayudará a resolver el misterioso crimen.

Una de las películas más famosas de Alfred Hitchcock, basada en una obra de teatro de Frederick Knott. En esta ocasión, el mago del suspense utilizó una estructura de un espacio casi único, de manera parecida a la usada en "La soga" o en "Náufragos".

En "Crimen perfecto" aparecen, además, muchos de los temas recurrentes de Hitchcock. Uno de ellos (quizás el más importante) es el del falso culpable, que el director plantea en la mayor parte de su filmografía, como "Los 39 escalones", "Yo confieso", "Extraños en un tren" o "Con la muerte en los talones". También fue la primera película en la que Hitchcock contó con Grace Kelly, la rubia más famosa de su filmografía. Tras esta película, el cineasta volvería a utilizarla en "La ventana indiscreta" y "Atrapa a un ladrón".




Duración: 105 min.
Director: Alfred Hitchcock
Música: Dimitri Tiomkin
Nacionalidad: Estados Unidos
Productora: Warner Bros. Pictures
Productor: Alfred Hitchcock
Guión: Frederick Knott
Intèrpretes: Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings, John Williams, Anthony Dawson, George Alders...
Fotografía: Robert Burks
Año: 1954






jueves, 23 de agosto de 2012

Centenario del nacimiento de Gene Kelly


 Gene Kelly  considerado como el hombre que le supo poner un trampolín al musical, el que le cambió el estilo, el ritmo, el traje, el carácter y la potencia, a un género atrapado en la impecable sofisticación de la imagen de Fred Astaire en sintonía con Ginger Rogers, se le encontró su magnífica contraportada en la imagen de Gene Kelly bailando con… ¡un paraguas!Un choque parecido al que traería Marlon Brando al gesto del actor, cuando lo sublime era el porte de Cary Grant.

Gene Kelly tuvo muchas parejas de baile, aunque ninguna tan importante y trascendental como Stanley Donen, al que conoció recién llegado a Broadway y con el que firmaría algunos títulos inolvidables y una obra maestra de la historia del cine, «Cantando bajo la lluvia», probablemente la película que mejor refleja la alegría con la que nació y (sobre)vivió el séptimo arte.

No hay ninguna película tan jovial como esta, ni ningún actor que haya transmitido tanta alegría como ese Don Lockkwood que él interpreta y que convierte lo viejo en nuevo y el sentimiento amoroso en un chapoteo alrededor de una farola… ¡La farola!, que era territorio exclusivo del borrachín, quedó convertida en un santuario del romance.

Pero llovía sobre mojado, pues antes ya había hecho con Donen «Un día en Nueva York», donde el traje de marinero le sentaba tan bien como a Astaire el de gala, y «Un americano en París», con Vincente Minnelli, que ganarían el Oscar a la mejor película y él un Oscar honorífico por su aportación al musical. Bueno, con Minnelli ya había hecho «El pirata» y «Zigfied follies», ambas junto a Judy Garland, dos películas que aún hoy suelen entrar en la competición por ser la mejor de todas cuantas hizo.

Su aportación al musical se deja ver hoy, en el centenario de su nacimiento y más de medio siglo después del estreno de «Cantando bajo la lluvia», como algo incomparable y que obligó al género a tomar ese impulso, a saltar sobre el trampolín de su figura, de un modo lampedusiano: que todo cambie para que todo siga igual. Transformó el musical, un género que aún espera a un nuevo Kelly para que le dé una vuelta al trampolín, con el permiso de Bob Fosse.

Gene Kelly se comportó en la pantalla como una gota de mercurio entre los dedos: la cámara necesitó un plus de agilidad para prever su siguiente paso de baile, su salto y su explosión de libertad o felicidad: a Kelly se le hubieran saltado las costuras del esmoquin.

Podía bailar encima de un sofá, de un charco, con un paraguas, con el ratón Jerry y con su propia sombra…, y le otorgó al musical, un género atacado de superficialidad, una trascendencia, una precisión emocional y una profundidad casi geométrica elevándolo a la categoría de gran cine, hasta el punto de que Debby Reynolds (Kathy Selden en «Cantando bajo la lluvia») llegó a decir que hacer este personaje y parir fueron las experiencias más difíciles que había hecho nunca.

Lo curioso es que esta gota de mercurio en la pantalla del cine, la viva alegría en escena, el bailarín que estudió Económicas y que tenía cinturón negro de kárate, nunca permitió que la cámara revelara su zona B, los reveses de una vida cargada de dramas y altibajos, su fracaso con su primera mujer, Betsy Blair, su tragedia con la segunda, Jeanne Coyne, que estuvo casada anteriormente con su amigo Stanley Donen... Pero, como siempre que se habla de películas, eso es otra historia. Su plano corto es una sonrisa.


fuente: ABC

martes, 21 de agosto de 2012

La Sexta 3: especial Charles Chaplin

Miércoles 22 de agosto a las 12h. EL CHICO

Película muda en la que Chaplin, en su personaje recurrente del vagabundo, rescata a un bebé abandonado por su madre, y se ocupa de criarle como a su propio hijo. Sin embargo, cinco años más tarde, la madre, ahora convertida en una rica y famosa cantante de ópera, decide intentar encontrar y recuperar a su hijo. Pero ni Chaplin ni el chico quieren ser separados.



Título del programa


FICHA TÉCNICA

Año

1921

Duración

68 min.

Director

Charles Chaplin

Reparto

Charles Chaplin, Edna Purviance, Jackie Coogan

Audio

Dual: español y V.O. en inglés

Miércoles 22 de agosto a las 17.35h.EL GRAN DICTADOR



Durante el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, un barbero judío que se parece muchísimo a Adenoid Níkel, el dictador del ficticio país de Tomania, se debe enfrentar a los ataques a los judíos orquestados por las fuerzas del dictador, que idea un plan para conquistar el mundo. Sin embargo, un caso de confusión de identidades le darán al barbero la oportunidad de cambiar el curso de la historia.

Obtuvo cinco nominaciones a los óscar: mejor película, mejor actor principal, mejor actor secundario, mejor banda sonora original y mejor guion. No se llevó ninguno.


Adolf Hitler prohibió la exhibición de esta película en Alemania y en todos los países invadidos.




Título del programa


FICHA TÉCNICA

Año

1940

Duración

145 min.

Director

Charles Chaplin

Reparto

Charles Chaplin, Paulette Goddard, Jack Oakie

Audio

Dual: español y V.O. en inglés/esperanto

Viernes 24 de agosto a las 12h.TIEMPOS MODERNOS



Extenuado por el frenético ritmo de la cadena de montaje, un obrero metalúrgico acaba perdiendo la razón. Después de recuperarse en un hospital, sale y es encarcelado por participar en una manifestación en la que se encontraba por casualidad. En la cárcel, también sin pretenderlo, ayuda a controlar un motín, gracias a lo cual queda en libertad. Una vez fuera, reemprende la lucha por la supervivencia en compañía de una joven huérfana a la que conoce en la calle. 


Título del programa



FICHA TÉCNICA

Año
1936

Duración
87 min.

Director
Charles Chaplin

Reparto
Charles Chaplin, Paulette Goddard, Henry Bergman

Audio
Dual: español y V.O. en inglés



domingo, 19 de agosto de 2012

35 años sin Groucho Marx


Un mito gracias a su corrosiva y surrealista interpretación del mundo de cuya muerte se cumplen 35 años."No estoy seguro de cómo me convertí en comediante o actor cómico. Tal vez no lo sea. En cualquier caso me he ganado la vida muy bien durante una serie de años haciéndome pasar por uno de ellos". Es una de las innumerables perlas legadas por Groucho Marx, el genio más mordaz de cuantos han habitado el planeta cinematográfico, maestro de la comedia y referente ineludible de intérpretes y realizadores que han hecho de una aproximación humorística a la realidad su modo de vida. 


Julius Henry Marx, nacido en Nueva York el 2 de octubre de 1890, fue el cuarto hijo de un sastre sin talento y una frustrada artista de variedades. Su infancia estuvo marcada por las penurias económicas. Groucho Marx fue el cuarto de seis hermanos: Manfred, Harpo y Chico eran los mayores y Gummo y Zeppo, los menores. Juntos formaban una bulliciosa familia judía, de origen alemán, criada en Nueva York bajo la enorme influencia de su madre, Mimmie Schoeberg. Y de su padre, Samuel Marx, del que tomaron el apellido que los haría famosos. Encerrado con sus cuatro hermanos, sus padres, dos de sus abuelos y una hermana adoptada en una modesta vivienda, soñaba con hacerse escritor, pero acabó entregándose al teatro, espoleado por su progenitora. Fue ella quien le introdujo en el vodevil junto a sus hermanos. Juntos recorrerían el país con números en los que cantaban, bailaban, tocaban todo tipo de instrumentos y, sobre todo, provocaban las carcajadas del público con su irreverente humor.


Pronto todos los hermanos se lanzaron a cantar bajo el nombre de Six Musical Mascots. En los años 20 cambiaron el nombre por el definitivo de los Hermanos Marx. Bajo esta etiqueta conquistaron Broadway con el espectáculo The cocoanuts.

La primera película de Groucho fue Humor Risk un cortometraje producido en 1921 del que no existe ningún rastro. Después de esta primera desgraciada incursión en el cine, Paramount sería la productora encargada de lanzar a los hermanos Marx en el floreciente cine sonoro. Empezaron con Los cuatro cocos, la adaptación del musical que había hecho famosos a los hermanos. Cinta que supuso el inicio de una sucesión de éxitos…

Enseguida Groucho se apropió de un humor surrealista. El propio Salvador Dalí cautivado con los Marx llegó a escribir un esbozo de guión para ellos. Un humor a veces demencial, y siempre sarcástico, radical, irreverente y fatalista… Como si nunca se tomara en serio la vida…

Groucho, con su característico bigote falso, su inseparable puro y su inagotable parloteo; Chico, con su elegante forma de tocar el piano; y el 'mudo' Harpo, pertrechado con su sombrero de copa, su gabardina y su arpa, irrumpían a lo grande en un campo poblado por 'vacas sagradas' como Charles Chaplin o Buster Keaton.

Tras rodar varias películas más con la Paramount, Zeppo se descolgaba del grupo -Gummo ya lo había hecho mucho antes- y el trío resultante era reclutado por Irving G. Thalberg para la Metro Goldwyn Mayer. Bajo su paraguas, firmarían cintas como 'Una noche en la ópera' o 'El hotel de los líos'. El fin de la asociación llegaba con 'Amor en conserva', en la que tenía un pequeño papel Marilyn Monroe, una de las muchas féminas a las que se vincularía al 'casanova' Groucho.


La avidez con la que Groucho cortejaba a las representantes del sexo opuesto le venía de su abuelo, un mago y ventrílocuo de quien también heredó su pasión por los puros. "Cualquiera que diga que puede ver a través de las mujeres se está perdiendo un montón de cosas", proclamaba el actor. Él, desde luego, no las omitió. A muchas las encontró en los burdeles a los que se escapaba con sus hermanos y a otras las seducía desde el escenario. En sus brazos cayeron desde criadas hasta compañeras de reparto.

"Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer. Detrás de ella, está su esposa", espetaba en una de sus sentencias más populares. De estas últimas tuvo tres, pero ninguna consiguió que aminorase su afición por correr detrás de las faldas. "Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio", apuntaba en otro de sus alardes de humor un hombre cuya última conquista sería Erin Fleming, de la que le separaban más de 50 años y que no cejó en su empeño de que la Academia de Hollywood reconociese la contribución de los hermanos Marx al séptimo arte.Ya entrado en años llegaron los reconocimientos en 1972 recibió el premio especial del Festival de Cannes y dos años más tarde el Oscar honorífico.


Tres años más tarde, el 19 de agosto de 1977, el genio del absurdo fallecía en Los Ángeles a causa de una neumonía. Atrás quedaban tres hijos, una veintena de películas, varios libros, memorables intervenciones en el programa de televisión 'You Bet Your Life' y, sobre todo, una inagotable colección de citas que sirven como testimonio de un talento sin par para dar la réplica adecuada en el momento preciso. "Cuando muera quiero que me incineren y que el diez por ciento de mis cenizas sean vertidas sobre mi empresario", había manifestado. Así se hizo, al menos en lo tocante a la primera parte de su deseo. Sus restos mortales reposan en el Eden Memorial Park -aunque sin el tan famoso como falso epitafio "perdonen que no me levante"-, convertido en lugar de peregrinación para los devotos con que sigue contando un hombre que continúa provocando carcajadas 35 años después de su muerte.


Groucho fue el único de los hermanos que supo perpetuar su fama en otros medios, la radio le dio la oportunidad de continuar con sus discursos delirantes y la televisión le permitió permanecer en antena durante once años en el programa You bet your life.

Fue modelo de comportamiento para otros humoristas verbales, el más claro ejemplo de ello es sin duda Woody Allen. Además cuatro libros tienen su firma, fue investigado por Marxista por el FBI, y aunque siempre fue fiel a sus ideas en una ocasión llegó a decir: "Estos son mis principios, aunque si no le gustan, tengo otros".


Muere Veronique Peck


Veronique Peck, viuda del legendario actor Gregory Peck, ha fallecido a los 80 años de un fallo cardiaco en su vivienda de Los Angeles, según ha informado un portavoz de la familia.

Veronique Peck, junto al actor en el Festival Cannes.

Nacida en París como Veronique Passani, comenzó su carrera como periodista en el diario France Soir. Su trabajo le dio la oportunidad de conocer al que se convertiría en su marido. El actor, ya convertido en una estrella, fue entrevistado por ella y de ahí surgió algo más que una gratificante conversación. Ese mismo año, 1953, Peck se divorció de su esposa Greta Kukkonen y se casó en segundas nupcias con Passani, que en 1976 se convirtió en ciudana estadounidense.

Volcada en su matrimonio, la reportera, dejó de serlo y se centró en numerosas causas filantrópicas. La pareja tuvo dos hijos, el escritor y productor Anthony Peck y Cecilia Peck Voll.

Tras la muerte del actor en 2003 a la edad de 87 años con un inmenso legado filmográfico, se hizo cargo de la producción de un programa dedicado a su esposo y que ha contado con la participación de estrellas de la talla de Quincy Jones y Sharon Stone para recaudar fondos para la Biblioteca Pública de Los Angeles.

FUENTE: EL MUNDO

miércoles, 15 de agosto de 2012

El Vértigo de Hichtcock destrona a Ciudadano Kane


Durante años, silenciados por los convencionalismos, los críticos de cine han padecido la obligación de señalar Ciudano Kane como la película reina, la más grande de todos los tiempos. Con frecuencia, si una producción, cualquiera, no está mal pero no es una maravilla, se emplea la expresión "tiene cosas buenas, pero tampoco es Ciudadano Kane". No sin motivos, el debut de Orson Welles ha sido esa bola de nieve que ha ido creciendo y creciendo en citas y rankings. Ninguna otra producción la había destronado hasta ahora, cuando la revista Sight & Sound ha publicado la nueva edición de su prestigiosa lista (lo hacen cada diez años desde 1952) con las 10 mejores películas del mundo, dato que se extrae tras encuestar a los críticos más influyentes, directores de festivales, cineastas, académicos, escritores, distribuidores y programadores de todo el mundo que eligen los filmes en función de su relevancia en la historia cinematográfica, sus hallazgos estéticos o el impacto que tuvo cada filme a nivel personal, basándose en su propia visión del cine.

Ha sido Vértigo, de Hitchcock, con su huella determinante y la galaxia fílmica que nació y nace a su alrededor, la que ha acabado con el medio siglo de reinado de Cidadano Kane, que ahora ocupa el segundo lugar por 34 votos de diferencia. Su ascenso indicaba que iba a lograrlo. Si bien en la lista de 1962 no aparecía en los puestos relevantes, diez años después, ya estaba a un voto de las 10 mejores. En 1972 ya estaba en la séptima posición, en 1992 en la cuarta y en 2002 en la segunda. 

¿Qué ha cambiado este año? Para empezar, mientras en 2002 votaron 145 críticos y 108 cineastas, en 2012 lo han hecho 846 de los primeros y 358 de los segundos. Esta cuestión ha democratizado el resultado y permitido que entren en juego nuevas voces de la crítica, más jóvenes, que empiezan a reclamar otro canon. En cuanto a la representación española en la lista, si en la anterior edición había sido Diego Galán el único profesional consultado, en esta ocasión se ha contado con el criterio de Cristina Álvarez López, Álvaro Arroba, Manuel Asín, Gonzalo de Lucas, Carlos F. Heredero, Diego Galán, Fernando Ganzo, Violeta Kovacsics, Miguel Marías, Elena Oroz, Jaime Pena, Àngel Quintana, Manu Yáñez Murillo y los colaboradores de El Cultural Carlos Reviriego y Alejandro G. Calvo, entre otros.

En la clasificación del BFI, la cinta de Yasujiro Ozu Tokyo Story (Los cuentos de Tokyo, 1953) ha pasado de la quinta a la tercera posición, mientras que La Regle du Jeu (1939), de Jean Renoir, ha perdido un puesto hasta el cuarto. Entre las diez primeras películas ha habido dos nuevas entradas: Man With a Movie Camera (El hombre de la cámara, 1929) de Dziga Vertov, en el número ocho, y The Passion Of Joan Of Arc (La pasión de Juana de Arco, 1927), de Dreyer, en novena posición. De los trabajos seleccionados, el más reciente fue 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea del espacio, 1968), de Kubrick, en sexto lugar.

Del resultado global, que se publicará pormenorizado en septiembre en la revista (con más páginas, nuevas secciones y por primera vez para iPad), sorprenden datos como la aparición de tres películas mudas en el top ten y la desaparición de la sempiterna El acorazado Potemkin (Eisenstein), que por primera vez se cae del podio. Entre las más recientes que figuran en la selección destacan In the Mood for Love ( Won Kar-Wai, 2002), en el puesto 24, y Mulholland Dr., (David Lynch, 2001), en el 28. El 15 de agosto publicarán en su página web las listas particulares de los 846 profesionales participantes en la encuesta y el 22 del mismo mes las de los 358 cineastas participantes en la encuesta paralela.

Según el director de Sight & Sound, Nick James, "el resultado da cuenta de los cambios en la cultura de la crítica de cine. A ojos de la publicación, la nueva cinefilia no parece tener tanto interés por las películas que se esfuerzan por hacer un arte con mayúsculas, como Ciudadano Kane, aquellas que emplean todo tipos de mecanismos para hacer una gran declaración de principios, como por esas otras que tienen un significado personal para el votante. No obstante, lo que se deduce a través de algunas de las listas particulares que ya han trascendido es que existe una nueva generación de escritores de cine que acabará cambiando el academicismo del canon. 

El top ten del cine

1. Vértigo (Alfred Hitchcok, 1953)
2. Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)
3. Cuentos de Tokio (Yasujiro Ozu, 1953)
4. La regla del juego (Jean Renoir, 1939)
5. Amanecer (F. W. Murnau, 1927)
6. 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968) 
7. Centauros del desierto (John Ford, 1956)
8. El hombre de la cámara (Dziga Vertov, 1939)
9. La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, 1927)
10. 8 1/2 (Federico Fellini, 1963)


fuente El Mundo-- MARTA CABALLERO | Publicado el 02/08/2012

martes, 14 de agosto de 2012

La Sexta 3: Gregory Peck, Susan Hayward, Ava Gardner, Rita Hayworth, Glenn Ford, Vincent Price, Peter Lorre y Boris Karloff

Martes 14 de agosto a las 12h. LAS NIEVES DEL KILIMANJARO

Víctima de una herida en una pierna que amenaza gangrena, el novelista Harry Street y su esposa Helen se encuentran perdidos en el continente africano y tienen pocas esperanzas de sobrevivir. En esas circunstancias, Harry recuerda los episodios más importantes de su vida: la educación que recibió de su tío Bill, sus viajes a España y a Francia e incluso las causas que los han llevado a tan dramática situación.



FICHA TÉCNICA

Año
1952

Duración
114 min.

Director
Henry King

Reparto
Gregory Peck, Susan Hayward, Ava Gardner

Audio
Dual: español y V.O. en inglés

Miércoles 15 de agosto a las 12h. GILDA

Johnny Farrell, un aventurero que vive de hacer trampas en el juego, recala en Buenos Aires. Allí lo saca de un apuro Ballin Mundson, el propietario de un lujoso casino, que acaba haciendo de él su hombre de confianza. Un día, su jefe le presenta a su esposa Gilda. Su sorpresa no tiene límites: fue ella precisamente quien lo convirtió en lo que es: un ser cínico y amargado.



FICHA TÉCNICA

Año
1946

Duración
110 min.

Director
Charles Vidor

Reparto
Rita Hayworth, Glenn Ford, George Macready

Audio
Dual: español y V.O. en inglés

Jueves 16 de agosto a las 12h. EL CUERVO

Es el siglo XV, un tiempo dominado por la magia, el miedo y la superstición. Un hechicero, el doctor Erasmus Craven, permanece inactivo desde la muerte de su esposa Leonore, a la que todavía llora. Una noche se presenta ante él un cuervo que tiene la facultad de hablar y que asegura que es un mago, el doctor Bedlo, que ha sido transformado por un sortilegio del gran maestro Scarabus. Cuando Bedlo recobra la forma humana, le cuenta a Craven que en el castillo de Scarabus ha visto una mujer idéntica a Leonore.

Título del programa


FICHA TÉCNICA

Año
1963

Duración
86 min.

Director
Roger Corman

Reparto
Vincent Price, Peter Lorre, Boris Karloff

Audio
Dual: español y V.O. en inglés




lunes, 13 de agosto de 2012

Las musas de Hitchcock


Alfred Hitchcock (13 de agosto de 1899 - 29 de abril de 1980) es conocido por ser el mejor director de suspense, y, entre otras cosas, por firmar sus obras con cameos. De esta forma, el público recordaba que estaba viendo una película de Hitchcock porque: «Los actores aparecen y desaparecen, pero el nombre de los directores debería permanecer claramente en la mente del público», decía el director.

Hitchock tenía fama de prepotente y misógino. Le encantaba ser adorado, y ser el centro de atención en todas las conversaciones. En cuanto a las mujeres, sentía predilección por las «nórdicas» –como él las llamaba– porque las consideraba misteriosas y frívolas; eran más fáciles de fotografiar en blanco y negro y de resaltar su elegancia y frialdad. Hitchcock tenía muy claro que sus protagonistas serían rubias, y sino se teñirían, como lo tuvieron que hacer Madeleine Carroll o Joan Fontaine.

Y, sobre todo, tenía que sentir que podía moldear a su antojo a su musa: «Debo tener en cuenta si es la clase de chica a la que puedo dar forma como la heroína de mi imaginación. Debe tener verdadera belleza y juventud», expresó Alfred Hitchcock.

Por otro lado, Alfred Hitchcock sintió el desprecio de la industria cinematográfica estadounidense, ya que estuvo nominado en cinco ocasiones al Oscar al mejor director por «Rebeca», «Naúfragos», «Recuerda», «La ventana indiscreta» y «Psicosis», pero nunca obtuvo la estatuilla.

Hasta el final de su carrera cinematográfica no recibió ningún premio como director. En 1968 en la ceremonia de la Academia, recibió el Irving Thalberg, que premia a personajes significativos en el mundo de la producción cinematográfica. Cuando Hitchcock subió a recogerlo, cabizbajo y serio en todo momento, llegó al micrófono y, aunque algunos esperaban un ingenioso e irónico discurso, el director sólo se limitó a decir «gracias».



Alfred Hitchcock no recibió ni un Oscar, ni tan siquiera el honorífico. Aunque él mostraba indiferencia por ello, en privado y en lo más íntimo mostró su amargura. A sus pocos amigos se refería al premio como una «eterna dama de honor, jamás novia». Sin embargo, en público mostró su impasibilidad ante el Oscar cuando decía: «¿Para qué quiero otro sujetapuertas?».

En 1971 recibió un BAFTA como reconocimiento de la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión a toda su carrera profesional como director; y en 1972, en honor a su trayectoria profesional, recibió el Premio Cecil B. DeMille en la gala de los Globos de Oro en Hollywood.

HITCHCOCK A TRAVÉS DE SUS MUSAS

Fontaine con Grant
El reparto para encarnar a «Rebeca» no fue nada fácil. Vivien Leigh no daba a cámara para el papel. Por tanto se lo disputaron entre tres actrices: Margaret Sullavan, Anne Baxter y Joan Fontaine. Esta última, la menos conocida y con menos experiencia, lo consiguió por ser «demasiado tímida y remilgada hasta extremos insoportables»; de esta manera la definieron Alma Reville (asistente de dirección y esposa de Hitchcock) y el guionista Joan Harrison.

Fontaine escribió en su autobiografía sobre Hitchcock: «Nos caímos bien, y me dí cuenta de que estaba de mi parte. Tenía una extraña manera de comportarse, como bien saben los actores que han trabajado con él. Su lema es “divide y vencerás”. Deseaba total lealtad, pero solo a su persona.»

El director quiso que durante el rodaje Fontaine no se confiase, y que siempre mostrase esa inseguridad y timidez que tan bien iban a su papel: «Hitchcock intentaba dividirnos. Quería ejercer un control absoluto sobre mí y parecía disfrutar con el hecho de que los actores de la película no se cayeran bien entre ellos al final del rodaje. Eso ayudó a mi interpretación, ya que se suponía que mi personaje estaba aterrorizada por todo el mundo, y aportó mucha tensión a mis escenas. Aquello le permitía ejercer el mando, y formaba parte de la confusión que buscaba. Para su satisfacción me mantuvo en la cuerda floja; pero no me dio lo que yo más necesitaba, que era confianza.»

La actuación de Fontaine no fue muy buena. Hitchcock suprimió los planos de los «grandes momentos» para disimular que Joan no estaba a la altura. Además, tras terminar el rodaje, tuvieron que volver a grabar una docena de frases sueltas de la actriz para que su actuación se puliese en la sala de montaje.

Joan Fontaine también fue protagonista, junto a Cary Grant, de «Sospecha» (1941).


Grant & Bergman en Encadenados
«Recuerda» es la primera de las tres películas que Ingrid Bergman rodó con Alfred Hitchcock. Además, fue el principio de una amistad que duró hasta la muerte del director.

Cuando comenzó el rodaje de «Recuerda», Hitchcock se enamoró perdidamente de Bergman, fantaseaba con conseguirla y con estar con ella. Sin embargo, la actriz lo veía como una figura paterna. Y a pesar de su negativa y no correspondencia, se sintió orgullosa por conservar su amistad.

Ingrid Bergman, la protagonista de «Recuerda», no se creía su papel; no veía creíble la historia de amor entre ella (psiquiatra) y Gregory Peck (director de un centro psiquiátrico y enfermo mental). Pero entre David O. Selznick, productor del film, y Hitchcock la convencieron. Uno de los motivos que la impulsaron al papel fueron las imágenes oníricas que Salvador Dalí diseñó para esta película; la actriz se quedó fascinada.

En algunos momentos, Bergman se veía incapaz de transmitir lo que Hitchcock le pedía en algunas escenas. Después de la muerte del director, la actriz comentó que: «Se sentaba y me escuchaba con paciencia, y cuando yo ya creía que me lo había ganado, me decía muy dulcemente: “Ingrid, cariño, fíngelo”. Así era como Hitchcock conseguía lo que quería. Y, por lo general tenía razón».

Hitchcock modeló la actuación de Bergman con ternura. Sin embargo no ocurrió lo mismo con Gregory Peck que dijo que: «la verdad es que no me ayudó en casi nada y eso que tenía tan poca experiencia que estaba seguro de que necesitaba que me dirigieran mucho (...) Se limitaba a decirme que lo que tenía que hacer era vaciar mi rostro de toda expresión y que entonces me fotografiaría».

Encadenados
Bergman también fue protagonista junto con Cary Grant en «Encandenados» (1946), una de las obras maestras de Hitchcock, y «Atormentada» con Joseph Cotten (1949).

*De las seis nominaciones a los Oscar que consiguió «Recuerda» sólo logró el de la mejor banda sonora, que fue realizada por el húngaro Miklós Rózsa.





Hitchcock declaró sobre «La ventana indiscreta» que: «Se trató de una experiencia muy satisfactoria porque fue el epítome del enfoque subjetivo: un hombre mira, observa y reacciona ante una mujer incluso más que una situación».

El personaje que encarna James Stewart es exactamente el alter ego de Alfred Hitchcock, que observa a través del encuadre (la ventana), inventa historias, pone nombres a los personajes, y entre ellos destaca una rubia que es la protagonista de la trama.

Hitchcock encontró en Grace Kelly los ingredientes perfectos para moldear a su nueva heroína: frialdad y sensualidad. El director la descubrió por los papeles que hizo en «Solo ante el peligro» (Fred Zinnemann, 1952) y «Mogambo» (John Ford, 1953). Con 23 años, la actriz rodó la primera película con Hitchcock, «La ventana indiscreta». Después protagonizó dos películas más: «Crimen perfecto» (1954) y «Atrapa a un ladrón» (1955). Hitchcock se enamoró perdidamente de Grace Kelly. Un amor platónico, puro e inalcanzable que le hacía recordar a la fantasía vivida con Ingrid Bergman.


Hitchcock cuidó y mimó a su nueva musa a su antojo. Incluso, tuvo claro los trajes que luciría Kelly en la película antes de rodarla. Según Edith Head, diseñadora de vestuario, «en el guión definitivo aparecían detalladamente todos los vestidos. Había una razón detrás de cada color y de cada estilo que llevaba Grace, y Hitchcock estaba seguro de cada detalle. En una escena la veía de verde pálido; en otra, de chiflón blanco. La verdad era que estaba realizando su sueño en el estudio. Hitch quería que ella apareciera como una figura de porcelana de Dresde, como ligeramente intocable».

Antes de terminar el rodaje de «La ventana indiscreta» ya le pidió a Grace que fuese la protagonista de su próxima película, «Crimen perfecto».


Vera Miles fue la protagonista de la película para televisión «Revenge» (1955) y, junto a Henry Fonda, «Falso culpable». Hitchcock expresó a un reportero: «Dirigiendo a Vera me siento igual que con Grace. Tiene estilo, inteligencia y cierta discreta cualidad».

De hecho, Hitchcock habló con Miles sobre futuros proyectos, e hizo numerosas pruebas de vestuario porque «Vera Miles es la joven que va a sustituir a Grace Kelly», confesó el director a un periodista de la revista «Cosmopolitan».

Sin embargo, Miles no percibió la ternura que el director sentía por ella, y consideraba que no gustaba al director porque durante el rodaje de «Falso culpable» declaró sobre Hitchcock: «Nunca me ha felicitado, tampoco me ha dicho siquiera por qué me ha contratado».

Además, Miles no percibió ser una de las damas de Hitchcock porque consideró que ella, por su forma de ser, no se correspondía a las anteriores grandes musas del director: «A lo largo de los años Hitchcock ha tenido un único tipo de mujer en sus películas: Madeleine Carroll, Ingrid Bergman, Grace Kelly. Yo intenté complacerlo, pero no pude porque era demasiado tozuda y él quería alguien a quien pudiera moldear».


Vera Miles iba a encarnar a la actriz protagonista de «Vértigo (De entre los muertos)», si no se hubiera quedado embarazada. Hitchcock ya tenía todo listo para que ella volviese a ser la protagonista, pero la noticia sobre el abandono del papel le cayó como un jarro de agua fría.

Kim Novak, con veinticuatro años, sustituyó a Vera Miles en esta película, pero el director reconoció que la contrató porque Miles se quedó embarazada. Vera sentenció sobre «Vértigo»: «Hitchcock tuvo la película que quería y yo a mi hijo». Aún así, la actriz conservó su contrato con el director y apareció en algunos episodios para la televisión, y como actriz secundaria en «Psicosis». Pero Hitchcock reconoció que perdió todo el interés en Vera y ya no pudo encontrar el ritmo con ella.

El director tuvo problemas con Kim Novak por el vestuario en «Vértigo», ya que la actriz se negó a lucir zapatos negros de tacón y un traje de chaqueta gris, porque prefería que fuese de color púrpura o blanco, pero al final accedió. Novak desconocía lo importante que era para Hitchcock todos estos detalles en la película, que estaban especificados en el guión.


Samuel Taylor, que escribió el guión definitivo de «Vértigo», dijo que: «Todos los que vieron a Hitchcock durante la realización de la película comprendieron, lo mismo que yo, que aquella era una historia que sentía en lo más profundo de su ser».

Este largometraje define la personalidad del director, y es el mejor ejemplo de la perfección de Alfred Hitchcock, tanto en moldear a una rubia, con su maquillaje, peinado y vestuario, como en la supervisión de las escenas, los ángulos y el montaje final.


Taylor recordó que: «Hitch sabía exactamente lo que quería hacer en esa película, exactamente lo que quería decir y cómo debía ser visto y oído. Fue su historia del primer fotograma al último, y cada instante de la película nos descubre cosas de él».

«Vértigo» se ha convertido en la «mejor película de la historia», desbancando a la obra maestra de Orson Welles, «Ciudadano Kane» –película que fue número uno durante cincuenta años–, según la última encuesta de la revista «Sight and Sound» del Festival de Cine Británico (BFI).


Cuando Janet Leigh rodó «Psicosis» –la película que le dio la fama absoluta en su carrera cinematográfica– tenía 32 años, dos hijos y estaba casada con Tony Curtis. Cuando Hitchcock la conoció en una reunión de preproducción, la advirtió diciéndole: «Mi cámara es el amo absoluto, yo cuento mi historia a través de la lente, y por lo tanto necesito que usted se mueva cuando ella se mueve y que pare cuando ella para. Confío en que sabrá encontrar la motivación adecuada para seguir el movimiento. Estaré encantado de que trabajemos juntos, pero no tengo intención de cambiar un solo movimiento de cámara.»

La famosa escena de la ducha ha dado mucho de qué hablar, incluso hasta nuestros días. Janet Leigh siempre dejó claro que Hitchcock nunca le pidió que interpretase esta secuencia desnuda. Sin embargo, Jack Barron, el supervisor del maquillaje, recordó que el director le dijo que estuvo intentando convencerla para que la rodase desnuda. También le propuso rodar desnuda algunos planos para la versión europea de «Psicosis». Pero ella siempre se negó.

Hitchcock, por su enfermedad y al verse solo, comenzó a temer a la muerte, y este miedo lo reflejó en sus películas: «Psicosis» y «Vértigo».


Alfred Hitchcock no sabía quién iba a ser –ante la multitud de candidatas– la protagonista de su próxima película, «Los pájaros», hasta que vio un anuncio de televisión sobre un líquido adelgazante presentado por una bella rubia. En ese momento, quería saber quién era esa mujer y conocerla. Se trató de Nathalie Hedren, más conocida como Tippi Hedren. Una guapa mujer de 34 años, divorciada, madre de una hija de cuatro años (Melanie Griffith), y sin ninguna experiencia en la interpretación. Hedren firmó un contrato por ocho años, sin saber quién iba a ser su productor. Cuando firmó le dijeron que iba a trabajar para Alfred Hitchcock.

El director declaró a una periodista: «Firmé un contrato con ella porque es una belleza clásica. Las películas ya no tienen bellezas así».

Tippi tuvo que luchar mucho para bordar el papel de protagonista. Nadie entendía que Hitchcock diese el protagonismo a una actriz principiante. La actriz recordó: «El estudio no me respaldó porque yo no tenía experiencia. La gente de la Universal dijo a Hitchcock: “Pero ¿qué estás haciendo?”, “¿Estás loco?”. Sin embargo, él les contestó que tenía plena confianza en mí y que me dejaría hacer el papel. Desde esa noche sentí una tremenda responsabilidad y una gran presión, y mi vida se centró en hacer todo lo posible por justificar su fe en mí. Todos los días, mientras preparábamos «Los pájaros», si Hitchcock creía que yo no hacía exactamente lo que él quería, se enfurruñaba y parecía ofendido y decepcionado».

Hitchcock se empezó a obsesionar por Tippi, volviéndose muy dominante, absorbente y posesivo. Tanto es así que incluso «no permitió a nadie que se acercara físicamente a ella durante la producción. “No toques a la chica después de que haya dicho ¡Corten!”, me dijo más de una vez, lo cual fue muy difícil porque teníamos un montón de escenas juntos», explicó Rod Taylor, protagonista junto con Tippi en «Los pájaros».

Su obsesión se volvió enfermiza; hasta el punto de que Hitchcock no permitía que Tippi se fuese a su casa en un taxi compartido con gente del rodaje. «Yo no debía ir en el mismo coche que ella, como si fuera a mancillar a su diosa. Hitchcock la rodeó con un muro e intentó aislarla de los demás para que pasara todo el tiempo con él», expresó Taylor.

Tanto era así que el director desaprobaba a la gente que aparecía en la vida de Tippi, prohibió que su hija Melanie fuese al estudio a verla, y cuando salía con sus amigos, la seguían y la espiaban para luego dar parte de lo que hacía a Hitchcock.

«Hitchcock estaba obsesionándose conmigo, y yo empecé a sentirme muy incómoda porque no tenía forma de controlarlo. Debía ir con mucho cuidado y ser muy prudente. Intentaba controlarlo todo, desde lo que me ponía, hasta lo que comía y bebía», recordó Tippi.

Hitchcock se aprovechó de la situación y abusó de su poder, ya que era una época en la que no existía la posibilidad de poner una denuncia por acoso. A Tippi sólo le quedaba aguantar: «Yo no podía renunciar y romper mi contrato: habría habido una demanda judicial; además, era una simple madre soltera con una hija de la que cuidar. Me habrían puesto en la lista negra y no habría vuelto a encontrar trabajo, de modo que tuve que aguantarme», confesó la actriz.


Pero a Tippi aún le quedaba por grabar la escena final. Desde un principio le dijeron que los pájaros que iban a abordarla iban a ser mecánicos, pero cuando fue al estudio a rodar la última secuencia, vio que la habían traicionado, y que el director y el equipo habían tenido siempre otra intención. Tippi se sometió a que la tirasen sobre ella una multitud de aves de todo tipo, gaviotas, palomas, cuervos... que cubrieron de excremento todo el plato, incluso a la actriz.

Cuando casi habían terminado de grabar, la situación alcanzó un punto crítico. «Uno de los pájaros que estaba atado a mí, saltó de mi hombro a mi cara y me arañó el párpado inferior», expresó Tippi.

La actriz entró en shock clínico. Los médicos pidieron que guardase reposo absoluto durante mínimo dos semanas, pero Hitchcock protestó al doctor: «¡Pero no podemos seguir sin ella!, ¡la necesitamos para las últimas tomas!». El médico le contestó: «¿Está usted loco?, ¿acaso quiere matarla?».

Tippi grabó, en otoño de ese mismo año (1963), como actriz protagonista «Marnie la ladrona». Tuvo que aceptar el papel por defecto, después de que Hitchcock no logró convencer a Grace Kelly para regresar a la gran pantalla.